Pont des arts

7 cartas de amor que deberías copiar

2 Febrero, 2016
Por: Team Complot / Fotografía Guillaume Armantier

Escribir lo que se siente es un arte milenario que muchos lograron dominar en su época y que sin duda deberíamos retomar. Es un acto de amor que siempre ha sido considerado como uno de los más románticos y sublimes, que expresa todo lo que queremos decir en persona pero que a veces, no podemos. Aquí les dejamos nuestra selección de cartas de amor, escritas por los mejores, que deberías copiar para que puedas darle la mejor sorpresa a tu pareja en este San Valentín.

¿Cómo escribir la carta de amor perfecta?

1. De Gala para Paul Éluard

“Te amo únicamente a ti, no tengo nada: ni capacidad, ni inteligencia, ni voluntad, nada, nada, nada, tengo el amor. Es terrible. Y es por eso que si te perdiera me perdería a mí misma y ya no sería entonces Gala, sería una pobre mujer como hay miles y miles.

Sin conocerte, no estaría perdida porque no me daría a nadie enteramente. Es decir, no amaba a nadie, no podría amar a ninguno de los que he conocido, estaría en mí, siempre independiente. Pero tienes que comprender de una vez por todas que no tengo nada mío, tú me posees a mí enteramente. Y si me amas, cuidarás preciosamente tu vida, porque sin ti sería como un sobre vacío. Tienes mi vida sobre ti. Si me amas, la conservarás; si me detestas, la tirarás o la usarás brutalmente. Puedes hacerlo, tienes derecho, porque te pertenece a ti”

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2. De Violet Trefusis a Vita Sackville-West

“A veces, antes de dormirme, a fuerza de desearte, termino sintiendo tu cuerpo tendido a mi lado, todo el calor de tu carne estremecida, los besos de tu boca y las caricias de tus dedos, y desfallezco, y me siento a punto de morir.

¿No tienes jamás esas sensaciones? Venga, un poco de franqueza. Es que te deseo, te deseo hasta el frenesí. Hay días enteros en que no pienso en otra cosa. Es demencia, lo que quieras, pero muero por ello. Estoy segura de que jamás has sentido una cosas semejante.

Mi amor, mi alegría, regresa, te lo suplico”

3. De Johann Wolfgang Goethe a Christiane Vulpius

“Ojalá pudieras estar a mi lado. Hay camas anchas por todas partes y no tendrías que quejarte como sucede a veces en casa. ¡Ay, queridita mía, no hay nada mejor que estar juntos!”

4. De Henry Miller a Brenda Venus

 “Tumbado en la cama hoy recordaba tu exclamación en la puerta, cuando nos abrazamos. Tú repetías: ‘¡Cómo te siento de bien!’. Eso me llamó la atención y esta mañana temprano se me ocurrió por qué estabas tan excitada. Era porque yo estaba medio desnudo y nunca nos habíamos tocado así. Estábamos carne con carne y tú sentiste todo el impacto. Curiosamente no tuve pensamientos eróticos en ese momento. Era feliz viéndote viva y resplandeciente”       

 

 5. de Adolfo Bioy Casares a Elena Garro

“Me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime, y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro, te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades”

 

6. de Edith Wharton a Morton Fullerton  

“En aquel momento comprendí, mi amor, que antes no sabía nada – no sabía lo que era la fusión del espíritu y los sentidos, esta doble cercanía, la estrecha comunión de la carne y el pensamiento… Una sola hora así es suficiente para iluminar toda una vida”

 

7. De Victor Hugo a Juliette Drouel

“Te amo, mi pobre angelito, bien lo sabes, y sin embargo quieres que te lo escriba. Tienes razón. Hay que amarse y luego hay que decírselo, y luego hay que escribírselo, y luego hay que besarse en los labios, en los ojos, en todas partes. Tú eres mi adorada Juliette. Cuando estoy triste pienso en ti, como en invierno se piensa en el sol, y cuando estoy alegre pienso en ti, como a pleno sol se piensa en la sombra. Bien puedes ver, Juliette, que te quiero con toda mi alma. Tienes el aire juvenil de un niño, y el aire sabio de una madre, y así yo los envuelvo con todos estos amores a un tiempo”