7 Frases de Amelie Nothomb sobre el champagne y la embriaguez

27 abril, 2016
Por: Team Complot

Una enferma de la escritura, la escritora belga Amelie Nothomb sabe entregarse como pocas a sus excesos. Sea chocolate, comida, alcohol, lecturas… Nothomb es tan excesiva que en Petronille, su última novela (donde camina como siempre en el filo de la autobiografía), narra sus aventuras en la búsqueda de una compañera de borracheras. Un ser que la ayude a «beberse la luz en la ciudad de la luz». Aquí siete fragmentos de un libro para morirse de la risa

  • ¿Por qué champán? Porque la embriaguez que produce no se parece a ninguna otra. Cada alcohol tiene su particular nivel de pegada: el champán es el único de los que suscitan metáforas groseras. Provoca que el alma se eleve hacia lo que debió de ser la condición de hidalgo en la que esta hermosa palabra aún tenía sentido.
  • Francia es ese mágico país en el que en cualquier bar de mala muerte pueden servirte cuando quieran un gran champán a la temperatura ideal.
  • Tengo tendencia a beber deprisa, incluso cuando la bebida es excelente. Existen peores maneras de hacerle los honores. El champán nunca me ha reprochado mi entusiasmo, que en mi caso no corresponde para nada a una falta de atención. Otra de las razones por las que bebo de prisa es para no permitir que el elixir se caliente. Se trata, también, de no ofenderlo.
  • El comunismo lo inventó un alemán y fue popularizado por los rusos, dos pueblos que aman el champán de calidad.
  • En sociedad, el champán casi sabe mejor. Cuanto más hostil es el contexto, más se convierte en un oasis: es una sensación que no se puede tener cuando bebes en casa.
  • Alguna vez me ha pasado que retraso tanto el momento de comer que ya no soy capaz de hacerlo. También resulta exquisito desplomarse en un sofá voluptuoso. Hay que aprender a localizar de antemano el lugar en el que te vas a caer.
  • Ademas de sus innumerables beneficios, el champán tiene la virtud de reconfortarme. E incluso cuando no sé por qué necesito que me reconforten, el brebaje sí lo sabe.