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8 consejos para degustar Rusia

28 agosto, 2015
Por: Fotos y Texto: José Nicolás Rojas

La cultura gastronómica rusa ofrece al viajero algo más que litros de vodka, una orgía de blinis con caviar o litros de té decantados en lujosos samovares. Amantes de la miel, la cerveza, el vino espumante y dueños de una nostalgia pop/kitsch de la era soviética; los rusos resultan ser unos comensales cálidos y generosos

1 Comer en los lugares sencillos

Déjese llevar y vaya a comer en los sitios de diario, de parroquianos, estudiantes y hasta en alguna fonda de camioneros; todos tienen una gran calidad estándar, buenos precios y son el mirador perfecto para asomarse a una realidad que dista mucho de la fatiga de alguna vieja nación europea.

2 Disfrutar de la cerveza

Por todas partes hay ventas de cervezas artesanales, frescas, no embotelladas ni filtradas, sino servidas en recipientes de hasta tres litros, directamente de una hilera de sifones que puede tener hasta treinta variedades. Y hay establecimientos a la manera muniquesa, como la cadena Maximilians, presente en las principales ciudades, que elaboran sus propias cervezas a la vista del cliente. Pilsener, Lager, Roja o Negra de una calidad simplemente incomparable. El menú en Maximilians es satisfactorio y eficaz, de platos correctos y abundantes, con alguna inspiración germánica.

3 Probar los vinos espumosos

La antigua URSS era uno de los mayores productores mundiales de vino (igual es en ruso: vino), pero las grandes regiones productoras quedaron luego en las repúblicas independientes. Los alrededores de Sebastopol en Crimea están marcados por el paisaje de hermosos viñedos. Los rusos consumen con fruición su Shampanskoe, el que prefieren dulce antes que Brut. Hay decenas de bodegas que elaboran un producto bastante digno y a muy buenos precios. Se puede vivir muy bien con ellos. La marca más popular es la Sovetskoye, que no es ucraniana, sino producida en el sur de Rusia, en Krasnodar, por la bodega Abrau Durso, creada en 1870 por el Zar Alejandro II. Los mejores vinos tintos se producen en Georgia. Pruebe también el brandy (konyak), sobre todo el de Armenia; es popular y se consume por cantidades. Anímese en un supermercado, no pretenda entender las etiquetas (salvo la palabra Брют para Brut) y disfrute de unos productos nobles y de gran tradición. Otra marca clásica y popular de espumosos esLindele, elaborada por Tatspirtprom.

4 Visitar los restaurantes inspirados en la era soviética

Alguien se propuso mostrar a los rusos de la generación post Gorbachov cómo eran las cosas en la Unión Soviética. El resultado son unos insólitos locales, divertidos, auténticos museos de la estética, mobiliario, ambiente y utillaje del soviet style; un viaje al vinilo y al poliéster, en los transportadores de Star Trek o en los de Solaris, si los había. Los detalles están cuidadísimos y la comida es buena. Recomiendo el Pobeda (Victoria), cuyo nombre hace honor al modelo de lujo de los automóviles soviéticos. La onda de refrescar la memoria y hacer negocio con ello ha alcanzado también unas máquinas de refrescos estilo soviet retro, que expenden el equivalente a la Frescolita de la época de Jrushchov. Igualmente, los nombres de muchos establecimientos.

5 Probar el Kvass

Es la bebida que nos salva del infierno del verano (a 37 grados y canícula hasta las diez de la noche), sin tener que beber cerveza todo el día. Fermentada de cebada y centeno o con pan rancio y azúcar –como un guarapo- de muy baja graduación alcohólica; de hecho se expende libremente en carritos parecidos a los de chicha. Es dulce, con un punto de aguja, que lo hace muy específico. Llega a ser casi adictivo. Pocas cosas serán más rusas que el Kvass.

6 Beber té (chai)

Omnipresente. Hasta en cada vagón de tren hay un Samovar. Hay infinidad de variedades de té. El negro es el preferido, con rodaja de limón. Se sirve en un vaso alto llamado stakan. Se endulza con una jalea (varenye) en vez de azúcar. En las casas la gente suele tener una tetera con una infusión ya preparada, muy concentrada, que luego se diluye al servir en más agua. Vale la pena repasar la forma como Dostoyevsky preparaba él mismo su té. Nuevamente, prescinda del café.

7 Probar la miel de Siberia

Hay decenas de variedades de miel. Un verdadero festival de colores –desde una cuasi blanca hasta la más oscura- aromas y sabores. Una sorpresa. Espesas, líquidas, cuasi solidificadas, etc.

8 Ir al sauna ruso, el banya

Si logra que lo inviten, no lo dude. Es una gran experiencia, que puede prolongarse por horas, alternando los choques de calor con intervalos en una antesala dedicada a la conversación y a comer. Dulces, chocolates, bocadillos, ahumados, té y más té, eventualmente vodka, todo depende. En el banya surgirá la amistad y la fraternidad con un pueblo.