Aeropuerto, Carrasco, Uruguay, Montevideo

Aeropuerto Internacional de Carrasco, bienvenidos a Montevideo

10 septiembre, 2015
Por: Lucero Uribe / Fotografía: Daniela Macadden

El aeropuerto que sirve a la ciudad de Montevideo, proyecto diseñado por el destacado arquitecto Rafael Viñoly en 2009, se convirtió desde el principio en un hito de la arquitectura uruguaya y latinoamericana

Aeropuertos. Todos tenemos una relación amor-odio con ellos. Por un lado significan comienzos, por otro, finales. Atestiguan dolorosas despedidas y jubilosas bienvenidas. Por sus pasillos galopamos hacia el milagroso vuelo puntual o bien divagamos y nos deleitamos con su variada selección gastronómica a la hora de un retraso. Son pequeños submundos con leyes propias, vida social y entretenimiento que sin embargo, y con esfuerzos de por medio, no llegan a ganarse el cariño de todos sus visitantes. Quizás con la ayuda del arquitecto Rafael Viñoly por lo menos uno de ellos logre conquistar nuestro afecto

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Fotografía: Daniela Macadden

No cualquiera puede decir que a los 20 años, a orillas de la madurez, fundó su propio estudio de arquitectura. Rafael Viñoly lo hizo, y de ahí en adelante lo demás es historia. Con particular fervor por el enriquecimiento de los espacios públicos, el oriundo de Uruguay es hoy día uno de los más destacados arquitectos del mundo, con una trayectoria de 45 años en Estados Unidos, Latinoamérica, Europa, Asia, África y el Medio Oriente. Y justo ahora a finales de 2009 presentó un proyecto clave dentro de su trabajo colectivo, quizás uno de los más sorprendentes y exigentes de su carrera: el nuevo Aeropuerto Internacional de Carrasco en su país natal.

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En el año 1944 en Montevideo nació este famoso arquitecto, uno que transformaría muchos paisajes y cantidad de ciudades. Su padre era director teatral y cineasta, y su madre profesora de matemáticas, pero él no siguió los pasos de ninguno. Más bien, cuando el tiempo lo dictó, se fue a la Universidad de Buenos Aires, donde primero se graduó de arquitecto y luego hizo un Master en Arquitectura en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Ya para ese entonces tenía su propio estudio, el cual se convertiría en uno de los mayores en Latinoamérica, pero sin embargo, al final de los años setenta, quizás buscando ampliar sus horizontes, emigró a Estados Unidos con su familia. Ahí dictó algunas charlas en el Harvard Graduate School of Design para luego establecerse permanentemente en Nueva York, donde finalmente fundó Rafael Viñoly Architects PC en el año 1983. Es a través de esta firma que se han cosechado algunos de los mejores trabajos de Viñoly, incluyendo proyectos cívicos y comisiones privadas e institucionales, y es con ella que ha alcanzado el renombre internacional del que goza en tiempos presentes.

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Fotografía: Daniela Macadden

Como en la vida de todo gran hombre, en la suya existió un punto decisivo que lo encaminó hacia el éxito: su primer gran trabajo en Nueva York, el John Jay College of Criminal Justice, que fue terminado en 1988 y le abrió las puertas a un futuro prometedor. De ahí, en 1989, ganó el concurso internacional de diseño para el Tokyo International Forum, el cual es considerado por muchos el centro cultural más importante de Japón, y más adelante terminó siendo uno de los finalistas en la competencia para la reconstrucción del World Trade Center. Reconocido por su gran imaginación, profesionalismo y capacidad creativa, Viñoly ha sido el responsable de muchas edificaciones icónicas, incluyendo el Kimmel Center for the Performing Arts en Filadelfia en 2001, el Jazz at Lincoln Center (Nueva York), el David L. Lawrence Convention Center (Pittsburgh), y el Boston Convention & Exhibition Center entre muchos trabajos más. Universidades, museos, residencias, instalaciones deportivas y demás han sido representativos de su originalidad estructural y versatilidad, sin embargo algo faltaba en su retahíla de logros: un aeropuerto. Y el año pasado logró la hazaña.

Por fuera, no asemeja nada que hayamos visto en el pasado, pues esta terminal de pasajeros encarna el verdadero sentido de la modernidad a la vez que sus líneas fluidas y geometría ondulante armonizan con los paisajes naturales que la rodean. Inaugurado a finales de 2009, el Aeropuerto Internacional de Carrasco en Montevideo, Uruguay representa el proyecto más grande de Viñoly en su tierra, por lo cual se le suma importancia a tan impactante edificio. Buscando crear un hito arquitectónico que representara al país, este diseñador comenzó por un gran techo de doble curvatura que se extiende 300 mts. sobre toda la longitud del edificio, sobrepasando los extremos y apoyándose sobre el piso. Bajo esta cubierta y circundados por una fachada vidriada, los espacios del área de partidas, hall de check-in y terraza interior se iluminan por una red de 24 tragaluces circulares, mientras que la zona de arribos se encuentra en la parte inferior de la obra para evitar cruzamientos entre pasajeros entrantes y salientes. La comodidad de los viajeros y sus familiares fue prioridad ante nada.

Generando transparencias y una sensación de amplitud en los espacios, Viñoly consiguió brindarles un lugar de estética impecable a todos los que por ahí pasen, sean los que se van, regresan o se quedan. Y ni hablar de servicios y funcionalidad. Empezando por el acceso vehicular independiente de cada nivel, estacionamiento de 1200 plazas, cuatro pasarelas telescópicas, ocho puertas de embarque, tiendas duty free, restaurantes y una superficie total de más de 45.000 m2. Si lo que él quería era expandir capacidad y estimular el crecimiento comercial y turístico de la región, ciertamente lo consiguió, pues no hay quien pueda obviar este ejemplo de la contemporaneidad, esta divinidad monumental. La atracción está segura a ser fatal y quizás, finalmente, los timbos al tambo previos al embarque pasarán de indeseables a soportables. Quién sabe, a lo mejor Viñoly haya conseguido lo impensable: el agrado aeroportuario.

Rafael Viñoly Architects

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Fotografía: Daniela Macadden