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Ángel Sánchez y su regreso a la arquitectura en Miami

31 agosto, 2015
Por: Amira Saim

Desde hace cinco años el diseñador ha participado con muy bajo perfil en proyectos que lo han reencontrado con la arquitectura. Junto a su pareja, Christopher Coleman, realizó en Miami un trabajo de diseño interior tan cargado de colores y fuerza que es imposible que pase desapercibido

Puedes alejar al diseñador de la arquitectura pero no a la arquitectura del diseñador

Ángel Sánchez, el arquitecto convertido en diseñador de moda dejó a un lado, hace muchos años, la creación de espacios para idear y confeccionar vestidos, sin embargo la arquitectura nunca dejó de estar presente.

Las formas estructuradas, la presencia de líneas rectas, la ausencia de estampados, el predominio de lo monocromático, son características que describen perfectamente el estilo de Ángel Sánchez. Su minimalismo y sobriedad se entendieron muy bien con los años noventa, iban de la mano las tendencias y sus creaciones y así fue gestando una firma reconocida aquí, allá y cada vez más allá.

La arquitectura, siempre presente como una inspiración y como la mayor de las influencias le dio una voz propia en el mundo de la moda. Pero, aunque sus bocetos no dibujaran espacios, la inquietud y la apreciación por este oficio siempre estuvo sembrada ahí. Es así, como hace cinco años, la arquitectura de nuevo tocó su puerta, esta vez pidiendo sus conocimientos para aplicarlos en el diseño de interiores, oficio que desde entonces desempeña de muy bajo perfil y que ha sido la oportunidad ideal para explorar nuevos caminos creativos.

Formas estructuradas, vibración, líneas rectas, también curvas, estampados gráficos y mucho color son, sin duda, características que destacan en los espacios diseñados por Ángel Sánchez y Christopher Coleman, su pareja y dupla creativa.

No ha sido un paso que ha dado solo. Junto a Christopher Coleman, Ángel Sánchez ha dado sus tímidos pasos en el mundo de la arquitectura y decoración de interiores en los últimos cinco años.

Chris Coleman disfruta de una gran reputación en Estados Unidos por su carrera como diseñador de interiores y es reconocido por su manejo del color y los gráficos, características muy distintas a aquellas que pueden describir la obra de Ángel Sánchez. Sin embargo, lo mucho de Chris y lo preciso de Ángel ha funcionado perfectamente para crear espacios en los que provoca estar y que, sobre todo, con mucho sentido del humor.

“Lo disfruto mucho” repite Ángel cada vez que retoma una idea al hablar sobre estos proyectos que han ocupado parte de este último lustro de su vida. Y es sobre el disfrute que basan todas sus decisiones al crear. Disfrute visual, disfrute del arte, del espacio, de la luz y del entorno. Todo vale y todo lo toman en cuenta. Así lo dejaron sentado en su más reciente proyecto en el condominio Santa María en Miami.

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Lobby de entrada / Fotografía: Kenneth Hayden

Fade In

Si algo puede caracterizar a la ciudad de Miami es su vibra retro, por demás atractiva. Si nos apuramos en identificar una referencia visual que nos lleve a describirla, es muy probable que a muchos les venga a la mente una imagen de la película Scarface de Brian de Palma y a otros, por qué no, la opulencia de los años ochenta retratada en la serie Miami Vice.

Un tanto de esto se encontraron Chris y Ángel en este nuevo proyecto que los enfrentó a un apartamento de otra década, construido y decorado con materiales ostentosos y pesados. Un lugar en el que no entraba mucha de esa luz que sobra en la costa de la Florida.

Chris dice que yo soy un peligro” afirma Ángel antes de contar que quiso tumbar todo y comenzar desde cero. Si bien algunos elementos se salvaron del filtro del diseñador, ahora regresado a su faceta de arquitecto, la cocina se vino toda abajo para dejar espacio a una remodelada y acorde a lo que la rodearía más adelante.

Para este nuevo proyecto que los volvió a reunir con clientes venezolanos, Ángel Sánchez aprovechó el dominio de su idiosincrasia y los años de amistad que los unían, para que confiaran en su visión de cómo debía lucir cada espacio. Así lo hizo con el lobby que da paso a la entrada del apartamento. Ángel propuso pintarlo de negro y que las puertas fueran de verde. Al principio, sus clientes dudaron en algún momento por miedo a dar la impresión equivocada con esa selección de colores, pero confiaron en el instinto de Ángel. Su idea era darle el protagonismo merecido a la luz y los colores que lograron con la combinación de elementos, materiales y gráficos meticulosamente dispuestos en el interior.

Y así, como si se tratara del comienzo de una película, el lobby pensado como un espacio oscuro, funcionó como el preámbulo perfecto para la explosión de luz y color que se descubre cada vez que se abren las puertas que dan al salón.

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Vista del comedor y la cocina /Fotografía: Kenneth Hayden

La firma de Chris

Si la estructura y el sofisticado minimalismo han sido los elementos que delatan el genio de Ángel Sánchez tras cada uno de sus vestidos, la utilización del color y los gráficos son la marca estampada del estilo de Chris Coleman, lo que le ha garantizado, además, una exitosa carrera.

En este proyecto en el Santa María, la arquitectura de nuevo jugó un papel importante y sobre todo de inspiración en el trabajo de estos dos creativos. De manera muy astuta, decidieron separar ambientes no con paredes sino con elementos que sirvieran de transición entre un espacio y otro. De esta manera crearon un papel tapiz diseñado por Coleman, cuyas formas, inspiradas en la obra del arquitecto Gio Ponti, dan vida a un vibrante juego de grises que cumplen a cabalidad la función para la cual fueron dispuestos. Un particular guiño, además, a la arquitectura moderna y a la historia de la Caracas de sus clientes, que se sincroniza con la onda del Op Art y sesentona que lograron para todo el apartamento.

Asimismo, Chris Coleman también dejó su firma innegable en alfombras y muebles en las que los gráficos también son protagonistas, logrando en algunas ocasiones un efecto de mimetismo y repetición, estampando tanto muebles como alfombras con el mismo motivo.

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Cuarto de visitas / Fotografía: Kenneth Hayden

 Happy: la palabra clave

El principio de Ángel y Chris de siempre divertirse queda explícito en cada decisión que toman y luego en sus resultados. Luego de pasar el lobby de paredes oscuras, la luz juega un papel importante en el interior bañando todo lo que alberga este espacio. Mucho del blanco que tanto le gusta a Ángel Sánchez de repente se ve interrumpido por unas sillas verdes que, por supuesto, a primeras se convierte en el centro de atención.

Luego los gráficos, luego los juegos de repetición de estampados, los muebles, las lámparas, los cuartos decorados acorde a las edades y personalidades de cada quién. A medida que van apareciendo los detalles el lugar se va descubriendo más interesante y, sin duda, divertido. De repente las sillas verdes no están pintadas sino vendadas. Luego un cuadro en el que se repite aquel que se ve y entonces se logra una profundidad infinita, la misma que pareciera tener el baño de visitas con el papel tapiz de estampado cinético que continúa en el reflejo del gran espejo que cubre la mitad de la pared que le sigue. Y así juegan los ojos, y así el tacto, y así las emociones y el entendimiento.

“Un espacio no es lo mismo que un vestido. Un vestido es para un momento específico, tú sabes cuándo te lo vas a poner, te lo quitas y ya pasó. En cambio un espacio es para todos los días.” Ángel afronta así cada nuevo proyecto de interiorismo. Él junto a Chris apuestan por ofrecer espacios que doten de alegría a la cotidianidad de quienes van a vivir en estos espacios diseñados por ellos. Por eso, Ángel no duda en afirmar que este proyecto más reciente, es un lugar happy, idea que salta a la vista con simplemente ver unas cuantas fotos del resultado que lograron.

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Media Room / Fotografía: Kenneth Hayden

 Una buena racha

En el 2008 Ángel Sánchez y Chris Coleman debutaron como dupla creativa, en la creación de una Show House que mostraba lo que sería el primer mélange de sus dos marcados estilos.

A partir de ahí comenzaron a llamarlos nuevos clientes con una característica en común: todos eran venezolanos. Sin duda, el nombre de Ángel Sánchez fue un gancho perfecto para atraer a este nuevo nicho.

Familiarizados con el trabajo como diseñador de moda de Ángel, sus nuevos clientes venezolanos se sentían más confiados y lo aprovechaban también como puente para entrar en contacto con el talento de Chris.

Ha sido una fórmula exitosa para el mercado de venezolanos residenciados en el exterior. Ángel es quien les vende las ideas en lenguaje criollo y Chris aporta su genio de manera más “polite”, como lo describe Ángel.

“A Chris le gusta mucho trabajar con venezolanos porque tienen una apreciación y un conocimiento del arte que hace que el trabajo sea mucho más sabroso.” cuenta Ángel. Ese amor por los cinéticos, esa cultura que es verdad que se lleva a todos lados el venezolano también se deja ver en sus casas, aun más si están lejos de su país.

Es una situación ganar-ganar. Los clientes quedan contentos y los diseñadores se entienden con clientes que le garantizan libertad para crear.

Ha sido una buena racha con acento venezolano de la cual han surgido muchos de los lugares más fotogénicos del mundo y, por supuesto, mucho de los más happy, también.

Sin embargo, es muy probable que el ritmo baje, pues Ángel no tiene planes de dejar la moda por su oficio anterior que, hasta ahora, ha sabido compaginar muy bien con sus horas de diseño y confección. Pero ambos demandan tiempo para que las cosas salgan tan bien como él y sus clientes esperan y eso lo hace un trabajo intenso y absorbente. Por lo tanto, seguirán habiendo espacios con los puntos de color de Chris y las disposiciones de Ángel, pero serán cada vez más exclusivos, con proyectos relacionados que quizás nos den la sorpresa de un hotel con sus firmas o una línea Ángel Sánchez Home.

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Baño principal / Fotografía: Kenneth Hayden