Antonio-Iskandar

Antonio Iskandar: doctorado en seducción

8 septiembre, 2015
Por: Ramón Barreto/ Fotografía: Cheche Díaz

La medicina y la literatura son dos ramas de la educación y el saber que nunca han ido de la mano, una es la mayor expresión del ser científico y la otra es lo más puro del humanismo, pero en Antonio Iskandar se manifestaron ambas pasiones, y ya terminando su postgrado de oftalmología, logró publicar su primera novela “El placer de tu sangre en mis venas”, un reto del que habla en estas próximas líneas

Aunque este venezolano nacido en el seno de una familia libanesa pudiera ser confundido con un modelo comercial (como lo demuestra su contraportada), detrás de la bata blanca y el postgrado en oftalmología se esconden ensayos de escritura húmeda y estudios en teología. El salto del quirófano a la librería es producto de una infancia marcada por “El Principito” de Antoine de Saint-Exupéry, desde ese momento ya soñaba con escribir. Antonio Iskandar afirma que con su primer libro descubrió que las palabras eran mágicas y que en algún momento él tendría oportunidad de contar su propia historia. “Me costaba mucho, pero era bueno describiendo sentimientos. Mi proceso creativo se da en la mañana y con una canción de Björk. Mientras manejaba al hospital, eso definió el fin de esta primera historia”.

Como en muchos casos, la tradición se impone y el estetoscopio cobró más peso en una familia de médicos. “Empecé a estudiar Medicina y pude saciar esas ganas de escribir en el periódico de la Facultad con artículos médicos. La Medicina te absorbe y no te da chance de hacer más cosas. A los 19 años de edad ya tenía el argumento de esta primera novela, pero antes surgieron nueve cuentos que al final no tenían nada que ver con la historia inicial. Allí se quedaron. Me dediqué a leer y cuando un libro me marcaba me repetía ‘quiero lograr algo así en un futuro’”.

A Iskandar le gusta el suspenso en la literatura, pero nunca pudo renunciar a su debilidad por lo romántico, por un recargamiento casi barroco. Con este texto de sello propio se expone su interés por la influencia de lo sexual en lo social. “Venda un ejemplar, o venda diez mil, quise hacerlo porque es una necesidad de drenar todo lo que tenía en la mente”, comenta el autor.

El reto fue hablar desde los labios de una mujer, y no cualquiera. Violeta es la típica caraqueña “4×4” de la post-vanguardia, que maneja a toda velocidad, con un éxito abrumador en el trabajo, pero sin ningún príncipe a azul a la vista. Iskandar dice que fue un experimento literario y los textos fisiológicos sobre la mujer le ayudaron: “desde las hormonas que secretan cuando se excitan, hasta cómo reacciona su clítoris”. Sus amigas le ayudaron con el resto.

-¿Es tan oscura la noche en Caracas?

-Mi relación con esta ciudad es sadomasoquista. Duele, pero me gusta. Estamos pasando por un fenómeno social que trasciende lo político e incluso el tema de la inseguridad. Nosotros terminamos apresados en nuestra propia ciudad. Cuando pienso en la última vez que salí de Caracas me doy cuenta de que esto se nos ha ido convirtiendo en una isla, pero sigue teniendo una diversidad cultural interesante, en especial cuando lo ves como alguien que vivió parte de su vida en el interior del país. Yo sigo enamorado de Caracas, aunque indudablemente duela.

-¿Cuál es el próximo reto? ¿Queda espacio para una segunda parte luego de esa “imagen apocalíptica” que usas al final?

-Me encanta el concepto de “imagen apocalíptica”, no como destrucción, sino como revelación. Sí, hay planes de una secuela, ya conocimos la historia de Violeta, su diario personal, pero de Bruno (el español misterioso que se enamora de ella) no sabemos casi nada. Este libro es un tributo a la naturaleza irracional del amor y por eso la versión de Bruno merece ser contada.

-¿Has leído las 50 Sombras de Grey de E.L James? ¿Lo erótico está de moda?

-Lo he hojeado y entiendo de dónde parte la comparación que hacen muchos, pero mi libro es un drama con matices eróticos, yo aspiro a meterme de lleno en la literatura erótica. Muchos cuando hojean “El placer de tu sangre en mis venas” me preguntan si es parecido al trabajo de E.L James y eso no lo veo mal. Estamos en otra época, antes la gente no hablaba abiertamente de religión o de sexo, ya no hay tabúes. Cada uno tiene su estilo, pero sí agradezco que las “50 Sombras…” permitió romper con muchas vejaciones. A la gente le daba pena al inicio comprar y leer ese libro en público y después ya sabemos todo lo que pasó.

Yo me di cuenta ahorita, pero nunca es tarde para ser lo que quieras ser. Creo que el mundo está como está por falta de sexo y falta de satisfacción sexual. Alguien con buena vida sexual es simplemente alguien feliz.

Mis recomendaciones:

– Jeux d’enfants (Yann Samuell, 2013)

“Me encanta el cine, en especial el francés. Al terminar con la Medicina quiero ser cineasta. Es muy tierna, una comedia de amor distinta”.

Nymphomaniac: Vol. I y II (Lars von Trier, 2013)

“Indudablemente la película que más me ha marcado. La música me parece impecable”.

– Dancer in the dark (Lars von Trier, 2000)

“También de von Trier, es simplemente encantadora”.

– A Clockwork orange (Stanley Kubrick, 1971)

“Un fenómeno social. Una metralleta de antivalores”.