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Arte y robots, 5 máquinas que sueñan ser Leonardo Da Vinci

29 agosto, 2015
Por: Team Complot

La teoría de la singularidad tecnológica propone que la inteligencia artificial crecerá hasta un punto en donde, obviamente, superará la humana y con ello las leyes y los sucesos llegaran a un nivel muy lejano de nuestra comprensión (allí donde posiblemente habite Samantha, el programa de computación que nos enamora a todos en Her). Si bien el futuro todavía no ha traído a nuestras casas una housekeeper como la Robotina de Los Supersónicos, la presencia de las maquinas es una constante en nuestra vida y cada vez se parecen más a nosotros. Aquí un breve sobre los robots en el mundo del arte

2014

After Dark

The Workers

“Though I’m past
One hundred thousand miles
I’m feeling very still
And I think my spaceship knows which way to go”

David Bowie

Space Oddity

Chris Hadfield es un tipo privilegiado. En el 2013, se dio el gusto de hacer un cover de Space Oddity a miles de kilómetros del planeta dentro de una Estación Espacial Internacional. Más que instalar un brazo robótico o cuidar la salud de toda la tripulación de la ISS (International Space Station ) su gran aporte a la historia será haber metido al común de los terrícolas dentro de una nave espacial. Quizás por eso la Tate Gallery de Londres le concedió el privilegio de ser el primero en operar el grupo de robots que durante varios días del mes de agosto recorrieron sus salas mostrando a los visitantes su intimidad tras el cierre.

 

El proyecto llamado After Dark fue ideado por el estudio de diseño británico The Workers y recibió el premio IK Prize un galardón anual organizado por la Tate para promover el acceso a las artes mediante la tecnología digital. La idea era muy sencilla: un grupo de robots desarrollados con tecnología espacial recorrieron el museo desde el miércoles 13 de agosto hasta el domingo 17 de 2014, desde las 22 horas de la noche a las 4 de la madrugada, cualquier internauta podía entrar en la web del proyecto, manejar los robots electrónicos y ver en streaming en tiempo presente sus paseos por el museo.
La obra de arte, el proyecto en si mismo era la experiencia la posibilidad de recorrer la Tate a oscuras, vacía e ir de aquí para allí como Wally entre los restos de la civilización. Como documento quedaron estas perturbadoras y la vez humanas imágenes. Quizás porque tal y como lo plantean los integrantes de The Workers el uso correcto de la tecnología siga siendo, al menos mientras las máquinas aún no den el salto cuántico hacía el futuro, ser una extensión de nosotros mismos. En palabras de Chris Hadfield al comentar su experiencia: “Te olvidas del robot que tienes en tus manos, y sólo se convierte en una extensión de su mente – que es cómo la tecnología debería ser”.

 

arte, robots, camera in the mirror

2013

The Camera in the Mirror

1,2.3 Digán cheese, whiskey o tengo la batería full

Mario Martínez Santo Domingo

Sueñan los androides con ovejas se preguntó Phillip Dick en su novela de título homónimo, ¿pueden los robots percibirse a sí mismos? (o, para estar más tono con los tiempos, ¿pueden hacerse un selfie?) parece preguntarse el joven artista español Mario Martínez Santamaría quien debió pasar no pocas horas espiando las imágenes que capturó el Trolley que lleva la cámara fotográfica del Google Art Proyect.

The camera in the mirror es un inquietante proyecto que recoge imágenes de los robots , ataviados con unas mantas Mylar que los hacen parecer fantasmales a la vez que tiernos, reflejados accidentalmente en los espejos de templos de alta cultura occidental que intentan registrar cuando están vacíos. El resultado, que puede mirarse en un tumblr, son imágenes perturbadoras ya que confieren a las maquinas una cierta humanidad.

El Palais Garnier o Palacio de la Opera de París es el escenario de este extraño momento que nos lleva a recordar a otro escritor. A jean Paul Sartre cuando se preguntaba en La Nausea” Tal vez sea imposible comprender el propio rostro. ¿O acaso es porque soy un hombre solo? Los que viven en sociedad han aprendido a mirarse en los espejos, tal como los ven sus amigos. ¿Yo no tengo amigos; ¿por eso es mi carne tan desnuda? Sí, es como la naturaleza sin los hombres”.

 

arte, robots

1964

Robot K-456

Nam June Paik

Habla, camina y defeca

Este artista coreano es culpable de muchas cosas. Considerado el padre del video arte, muchos le endilgan también la responsabilidad del sintetizador de video y de algunos usos de internet. Revolucionario, a contrapelo con la visión del futuro o de las maquinas que se tenía en esa época en 1964 sacá a la calle, en colaboración con el ingeniero japonés Shuya Abe, el Robot k-456. Construido casi con materiales de desecho, chatarra, trozos de metal, madera podía controlarse a control remoto a través de un radar de 30 canales, comía habas y luego las defecaba. Luego de deambular por las calles de Alemania, Suecia, Londres fue protagonista del performance Primer accidente del siglo XXI, en el que Paik planeó que el robot fuera atropellado por un automóvil en la avenida Madison, luego fue colocado en una camilla y expuesto en el Museo Whitney. Paik Paík fue uno de los grandes críticos a través del arte de la visión deformada de la realidad que muchas veces la tecnología arroja sobre la realidad.

arte, robots

The Helpless Robot

 El dictador amable

1987-96

Norman White 

Hay algo en esta obra que recuerda a un monolito y sin embargo, su gran merito es justamente ser un work in progress transformado no sólo por la acción que los espectadores ejercen sobre el sino por la forma en cómo fue evolucionando la tecnología. “Helpless robot “está compuesto por una caja de madera de aspecto informe situada encima de un soporte que se puede girar. Si el visitante se acerca al objeto, éste pregunta amablemente: “Disculpe, ¿dispone de un momento?”. Y, a continuación, prosigue: ¿Puede, por favor, girarme hacia la derecha?. Si el visitante está dispuesto a colaborar y gira el objeto, como reacción recibe una queja. Así comienza un juego se desarrolla un juego de intercambios durante el cual el Helpless Robot empieza muy amable y luego ordena de forma dictatorial.

arte, robots

Giant Torayan

Bebé Malcriado

2005

Kenji Yanobe

 

La palabra robot es de origen checo y proviene de la palabra robota, que significa “trabajo forzado”, y Robotnik, que quiere decir “sirviente”. Quien atribuyó por primera vez este nuevo significado a la palabra, entendida ahora como “sirviente automatizado”, fue el escritor Josef Capek hacia el 1917, en una breve historia titulada “Opilec” (aunque hay quien dice que apareció antes en otro escrito suyo titulado “R.U.R.”). Sí hay una cultura que identificamos y se identifica con la idea de lo robotico es la japonesa, kenji Yakobe, es famoso por su obra todavía optimista sobre la pesadilla del apocalipsis. Su escultura simula productos de consumo diseñados para la supervivencia después de un holocausto nuclear. La escultura de Yanobe ajusta estrechamente un moderno estético del consumidor japonés y toma prestado mucho de la estética del comic de su país.

El Troyano Gigante, en español, mide unos 7.2 metros. Este bebe gigante en vez de llorar, como buen jinete del Apocalipsis escupe fuego mientras baila y canta como un dios pagano. Tras esa espectacularidad, centelleante en sus brillante superficies, metales pulidos y acabados perfectos Yanobe nos hace la siguiente pregunta: ¿la vida sería después de una guerra nuclear es posible, y si lo fuera, ¿merecería la pena vivir? Ahí vemos las secuelas que la bomba atómica dejo en el inconsciente colectivo e Japón y el halo aterrador que a veces tiene lo tecnológico.