La mano del apicultor
Quién pensaría que las ideas de los deportes extremos y la producción de miel podrían convivir en una sola mente. Esto le ocurre al emprendedor Complot presentado por Chivas Regal en esta ocasión, y mal no le ha ido

6 Aug 2012 | Gente



   

Por: Andrea Holmqvist / Foto: Ricardo Gómez

 

Con su pelo rubio y enredado, su aspecto informal y su amor por los deportes extremos nadie podría pensar en la calle que es un joven emprendedor, director de Miel La Encantada y del Campamento La Encantada. Entre sus sueños están recorrer America del Sur en moto, volar parapente sobre los Alpes y llevar una miel pura y de altísima calidad a los venezolanos

 

7 colmenas

 

Todo comenzó con una charla cuando Pablo apenas estaba iniciando la carrera de Agronomía, un profesor suyo lo introdujo en el arte de la apicultura, las bondades de la miel y la importancia de las abejas para el medio ambiente. Pronto se decidió a adquirir sus primeras 7 colmenitas e instalarlas en el campamento vacacional de su familia por lo que se convirtieron en las abejas de La Encantada y así se empezó a crear una marca y un negocio próspero que ha sido durante largos años la pasión de Pablo. Con ayuda de su profesor, de varios libros sobre apicultura y una que otra información de internet las abejas empezaron a producir su miel, que era almacenada y envasada en la cocina de su casa para repartir a las despensas de la familia.

 

Entonces alguien llamó a alguien que conocía a alguien

 

Y sucedió que un amigo conocía a alguien en Alfonso Rivas que le encargó producir su miel a nivel industrial para aplicarla a sus productos. Entonces con el impulso de algo tan grande la compañía empezó a crecer, se mudó de la cocina de su papá a El Tigre, que es el mejor lugar de Venezuela para la producción de Miel, se compró todo el equipo, aumentó sus colmenas a 80 y empezó a hacer amigos en el mundo de la apicultura que lo ayudaron a completar aquel primer gran negocio corporativo.

 

Un enjambre del mal

 

Es increíble como la competencia en el país no es con las otras marcas si no con todos los que hacen las cosas mal y pretenden vivir de ello. Son muchos los comerciantes que diluyen la miel o la mezclan con algunos elementos para hacerla más económica, lo que distingue a La Encantada de las otras mieles es su calidad y pureza. La idea de Pablo va más allá del simple negocio, su sueño es crear en los venezolanos una cultura de la miel, y que descubran todas las bondades y beneficios que se obtienen de ella para tener una vida sana; y al crear esa cultura estás enriqueciendo tu negocio.

 

El amigo de todos

 

Parte del plan de Pablo es ayudar a los apicultores más pequeños para fortalecer el cultivo de miel de abejas en Venezuela; les presta materiales, tobos, los deja tratar la miel en su pequeño galpón, incluso les ayuda a comercializar su producto. La mayoría son del campo adentro y tienen muy pocos recursos para hacer crecer una mega fábrica, pero si todos se juntan y siguen prosperando pueden crear una industria grande y respetable que a la larga es un beneficio tanto para Pablo como para los demás. También es para él una satisfacción generar empleos y que la gente esté feliz con lo que hace.

 

Las abejas buscan su norte

 

Lo más importante de un emprendedor al final del día es su habilidad para seguir creciendo y queriendo más de su negocio. Desde los tiempos de las pequeñas colmenas en su campamento hasta hoy Pablo ha logrado construir un galpón con maquinas modernas para extraer la miel y luego envasarla, además de obtener otros productos como el propóleo y el polen. Estos productos ahora llegan a varias compañías para encargarse de dulcificar y enriquecer sus productos. Además La Encantada tiene su línea de miel para la casa que se vende en supermercados independientes por ahora y que viene en varias presentaciones, tanto clásicas como otras más prácticas que la típica botella de vidrio; se ha actualizado a su vez con la tecnología y las redes sociales y está próximo a estrenar su página web.

 

Trabajando duro como las abejas y juntando sus esfuerzos con los otros de su colmena Dal Maso ha logrado construir un gran negocio de su dulce oficio, y vaya que crecer no ha sido fácil, sin la ayuda económica de bancos y prestamistas, con todas las trabas burocráticas y las estafas de gestores; pero su sueño ha sido tan claro desde el principio que ninguna contrariedad del entorno lo ha podido frenar. Y es que además es de esos personajes raros que ve a Venezuela como un país de oportunidades en el que sólo hace falta muchísima gente que quiera trabajar.

 

Recomendaciones Encantadas

 

Un plato:

no tengo ninguno, en realidad me gusta probar cosas nuevas siempre.

Un destino ideal:

soy una persona de montaña.

Lo que amas de tu ciudad:

Oripoto, donde vuelo parapente.

El acompañante de un vaso de whisky:

jamón serrano, queso brie y mis amigos por supuesto.






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