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Coco Tea & Wine, el placer del High Tea en Caracas

28 agosto, 2015
Por: Lorenzo Dávalos / Fotografías: Leonardo Dávalos

Como en el cuento de Alicia en el País de las Maravillas, una buena mesa servida para el High Tea es fascinante. Es un mundo en sí misma, con todos los pequeños elementos que se van descubriendo a lo largo de una tarde en la que no tiene cabida la premura. Conoce a este salón de té, donde no necesitas excusa alguna para disfrutar de un momento muy especial. Allí donde cualquier día puede ser el día de tu “No Cumpleaños”.

Constituye una sorpresa total toparse con Coco Tea & Wine. Uno no se espera un salón de té, una clase de espacio al que no estamos acostumbrados en Caracas. Visitamos este lugar, hermoso de encontrar en estos tiempos, un domingo poco después de las cinco de la tarde. La mesa ya estaba servida. Apenas llegamos, David Hernández, el alma de este salón, se apresura a ofrecernos una botella de prosecco para brindar por el éxito y la amistad. El mismo David, quien estudió museografía en Cambridge, forma parte de todo aquello que sorprende en Coco Tea & Wine, un salón de té que quiere evocar el glamour y la belleza que rodearon a la legendaria Coco Chanel. Hay una belleza casi japonesa en la regular, simétrica y armónica disposición de las tazas de porcelana, los cubiertos de plata, las servilletas, las copas, la tetera, la azucarera, la cremera, los bocadillos salados en bandejas rectangulares y cuadradas, las tortas, los pasteles, los petit fours y los bombones, que han sido meticulosamente dispuestos en la mesa reservada para nosotros. La mesa es una obra de arte. Como pinceladas de brochas gruesas y delgadas sobre una peculiar superficie horizontal.

David Hernández le ofrece a quienes lo visitan, una experiencia multisensorial que recrea y expande la ceremonia del té que practicaron durante siglos en el Lejano Oriente. Con visos que recuerdan la carta y la cortesía de las que uno puede disfrutar en las casas de té de Gran Bretaña, lo que Coco Tea & Wine y David le proponen a los visitantes es una experiencia más heterogénea y heterodoxa, más policroma y barroca. La nuestra, de aquel domingo inolvidable, se inició con caviar servido sobre pétalos de rosa maridado con el espumante helado. Luego de saborear y disfrutar ese comienzo como si fuera el mejor de nuestra vida, procedimos a hacer una suave transición, primero a una infusión helada, un maravilloso té de pétalos de rosa combinado con rooibos de origen surafricano; seguido de una infusión caliente. Un té verde japonés llamado sencha (que en japonés significa té cocido), que a diferencia del popular té verde chino, se produce sin triturar las hojas. El sencha lo bebemos en tazas de porcelana. Es un simpático y personal detalle que cada una de las tazas es única y diferente. Le otorga un sentido más casero, de hogar, un carácter de familia, un estilo, un aroma. Algo irrepetible como lo son los segundos, los instantes de la vida de cada uno de nosotros.

 

Coco Tea, salon de te

David aprovecha para contarnos acerca de su colección de tazas de porcelana. Tiene más de mil. Muchas han sido regaladas por amigos, otras por visitantes que quedaron encantados con la experiencia. Mientras nos cuenta esto, me lo imagino soñando con un espacio y un tiempo en el cual exhibir y ofrecer su colección única de tazas de porcelana. Como si se tratara de un acto de amor para con sus amigos y la sociedad. Para compartir el disfrute de contemplar la belleza de cada taza. Para divulgar la historia que cada una de ellas cuenta sobre su origen, su rareza, su valor, sus anécdotas. Y los caminos a través de los cuales llegó a esta, su colección particular. Es un tema de compartir las tazas y lo que cada una contiene. O compartir la vida como si se tratara de una bebida o poción mágica, en la cual se sigue escribiendo historia mientras se bebe de ella.

En un mundo acelerado en el que todo le rinde culto a la velocidad (no por nada Italo Calvino, en aquel célebre ensayo sobre los seis valores literarios que se debían preservar en el Tercer Milenio, incluye a la rapidez como uno de ellos), el ritual antiguo de tomar té, celebra la lentitud. Hace una apología de la lentitud—que uno podría pensar es un acto inútil, por eso de que va abiertamente contra el fluir de las cosas en los tiempos actuales-. La lentitud es una oportunidad para la contemplación si estás solo. Y es una perfecta oportunidad para la conversación cuando estás acompañado. El ritual contemporáneo que ha diseñado David, invita al cerebro a divagar, a especular, para que sean las palabras y sus sonidos, y las emociones que evocan, más que sus significados, los que imperen y dirijan la conversación. Porque se trata de acercar a la gente. Mantenerla unida. Prevenir que las pasiones, o las diferencias en ideas o creencias, las desunan, las enemisten, las alejen. Vive la vida, comparte tus historias, escribe, pinta, canta, crea, esa es la invitación que parece susurrarnos al oído este amigo con cada sorbo en este hermoso espacio. Y no te olvides de encontrar la taza que más se parezca a ti.

Coco Tea and Wine