Foto: Alex Mateo
Durante el pasado torneo AMG Miami Beach Polo World Cup, un grupo de amigos (cinco muchachos y una muchacha) estaban enfrascados en una muy animada discusión acerca de las preferencias y escogencias de la pareja por parte de las chicas. Uno de ellos afirmaba que el grave problema en esta delicada materia consiste en que, en realidad, es muy diferente el tipo de hombre que las mujeres dicen o aceptan que les gusta, al hombre que en realidad las termina conquistando. Luego de escuchar los variados argumentos de uno y otro bando, confesamos que fue imposible no intervenir en esta apasionante discusión. Uno de los chicos aseveraba, muy convencido de ello, y muy probablemente basado en sus propias experiencias, que a las mujeres verdaderamente no les atraen los hombres buenos. Aunque juren que no es así, al final del camino siempre escogen al “chico malo”.
Obviamente este muchacho era de los “buenos” y por la vehemencia de su aseveración podemos intuir que había sufrido una decepción amorosa hace poco tiempo. Inmediatamente nos unimos a la conversación para darle nuestro apoyo moral, ya que estamos totalmente convencidos de que él tenía razón. Y es que esto no sólo sucede con las chicas: a los hombres gays tampoco les gustan “los buenos”.
Luego de un rato discutiendo, la única fémina del grupo tuvo que reconocer que ésa era la verdad, al menos la verdad actual, en la gran mayoría de los casos. Y es que por mucho que las mujeres sueñen con un príncipe azul, o el muy famoso -denominado en Inglés- Mr. Right, ellas ansían vivir la emoción (y todos los tormentos) que les proporciona el “chico malo”. Luego viene el sufrimiento de telenovela: se arrepienten y corren buscando consuelo a sus sollozos en los brazos del “correcto”, el que siempre fue “el indicado”.
Lo mejor de aquella conversación fue la conclusión a la que llegó nuestro chico bueno: para conquistar a las mujeres se debe aparentar ser el malo, para que así, luego de tenerla completamente enamorada, regresemos a nuestro comportamiento natural y seamos ante ellas verdaderos caballeros.
Definitivamente, este muchacho -apuesto, sano, sincero y profesional- es la definición contemporánea de Mr. Right.
En esta, nuestra edición especial dedicada al universo del hombre Complot, quisimos intentar conseguir las virtudes y cualidades del caballero con el que todas y/o todos sueñan en conseguir. Y, de alguna manera, ayudar a nuestros lectores a convertirse en ese Mr. Right. A todos los que ya lo sean, pues: ¡BRAVO! Solamente nos queda perfeccionar ese arte de la seducción para aparentar ser el bad boy de la película.





























