zidane, futbol.soccer, abc

El Abecedario del fútbol

10 septiembre, 2015
Por: Willy Mckey

Esta cartilla imposible tiene la intención de mezclar la literatura con el deporte rey. Un abecedario que funciona como arma de seducción, para presumir de cultura ante los amigos durante una sobremesa o simplemente para dotar de belleza un gol

 

ALBERT CAMUS. Empecemos haciendo un epígrafe del francés nacido en Argelia, como Zinedine Zidane: “Todo lo que sé se lo debo al fútbol”.

BESA, RAMÓN. Es el jefe de redacción icónico de El País en Cataluña. Y eso es ser como un embajador sin cartera: puede decirlo todo si lo dice bien. Ha preferido a Maradona por encima de Messi, por ejemplo, así como dijo que Johan Cruyff fue quien le quitó al Barcelona complejos que durante décadas negaban. Un crack. Su Pequeña historia de La Masía es una belleza.

CÁNDIDO CANNAVÓ. Revisar hemerográficamente la obra de este italiano es aprender cómo los territorios del deporte, del fútbol en especial, pueden servir como pivote para el análisis y la opinión vinculada con los temas sociales, su verdadera obsesión. Sus columnas en La Gazzetta dello Sport son una lección de este tipo de periodismo.

CHADHA, GURINDER / CHOW, STEPHEN. Estos dos directores, en el mismo año, hicieron películas que entran por los costados a la pasión por el fútbol devenida en entretenimiento. La primera defiende el fútbol como ejercicio de libertad individual desde una óptica femenina dentro de una familia hindú en Bend It Like Beckham (2001); el segundo es el autor de la delirante Shaolin Soccer, en la que las técnicas del shaolín se convierten en un fútbol invencible.

DANTE PANZERI. ¿Cómo no iba a estar en esta lista el argentino que, en las páginas de El Gráfico, definió al fútbol como “dinámica de lo impensado”?

ENRIC GONZÁLEZ. El mismo periodista que cubrió la guerra del Golfo Pérsico, testimonió en español el genocidio de Ruanda y lleva el blog sobre la actualidad de Oriente Próximo llamado Fronteras movedizas es el autor de Historias del Calcio (2007).

FRANCISCO MASSIANI. Si alguien no quiere que se diga que Massiani es el padre del cuento contemporáneo venezolano, al menos tendrá que admitir que es el capitán del equipo. Ningún altibajo, ni académico ni biográfico, es capaz de eclipsar la maravilla de tratamiento literario que Pancho Massiani le da al deporte rey en su obra.

GALEANO, EDUARDO. Su majestad el fútbol es un libro de 1968. Es decir: justo el anterior a Las venas abiertas de América Latina. No puedo negar que me conmueve hasta la maravilla entender las prioridades y el orden en la obra de este autor que admiro más por lo escrito que por lo dicho. También está El fútbol a sol y sombra de 1995. No me gusta tanto, pero vale la pena.

HORNBY, NICK. Es el autor de la novela Fever Pitch, una de las poquísimas historias en las cuales Hollywood logra ver el amor como posibilidad dramática en un campo de fútbol. De esta lista, es el único nominado al Oscar: en 2009, por el guión de An Education.

INFANCIA. “El fútbol es una recuperación semanal de la infancia”, dice Javier Marías.

JUAN VILLORO. Su libro Dios es redondo es eso: una biblia. O más bien el antiguo testamento. El evangelio sería Los once de la tribu. El maestro mexicano es el fanático con mejor voz que puedan compartir el Necaxa y el FC Barcelona. Del club catalán ha testimoniado cada tristeza y cada alegría que han sido posibles en su biografía, pero del Necaxa escribió lo más hermoso que he leído sobre un club de la liga azteca: “El Necaxa es como la literatura para las minorías ilustradas”.

KUPER, SIMON. Es el antropólogo del deporte. De Uganda se fue a Holanda y su recorrido no puede entenderse mejor que desde esas dos coordenadas. Sus piezas clave son dos: Soccernomics, escrito junto a Stefan Szymanski, y Ajax, The Dutch, the War: Football in Europe during the Second World War, esa lección sobre los elementos de los cuales está hecho lo humano.

MARTÍN CAPARRÓS. Ida y vuelta es un experimento de periodismo literario que el maestro Caparrós y Juan Villoro logran convertir en palabras, la emoción del fútbol en un ejercicio epistolar agendado día tras día durante el Mundial de Sudáfrica 2010. El morbo que despierta hurgar en el correo de estos dos Premios Herralde se convierte en una oportunidad para leer pases perfectos.

NERUDA, PABLO. “Juegan, juegan./ Los miro entre la vaga bruma del gas y el humo./ Y mirando estos hombres sé que la vida es triste”. Son los versos finales del poema “Los Jugadores”.

OSVALDO SORIANO. Es el autor de un texto que agradeceré por siempre: “Obdulio Varela. El reposo del centrojás”. Cuenta lo que nadie contó de El Maracanazo. “El estadio estaba en silencio. Brasil ganaba uno a cero, pero por primera vez los jóvenes uruguayos comprendieron que el adversario era vulnerable. Cuando movieron la pelota, los orientales sabían que el gigante tenía miedo”.

PUYAL, JOAQUIM MARÍA. Soy culé. El primer partido que escuché completo en catalán fue de esta voz. Es una leyenda en la radio de las franjas rojas y amarillas, pues fue el primero que vio en la frecuencia modulada (nadie le prestaba atención a esa onda minoritaria a finales de los setenta) la posibilidad de seguir imaginando el fútbol detrás de los ojos con un sonido moderno. Si alguien se dedicara a sacar la cuenta, debe haber narrado más de dos mil partidos del FC Barcelona.

QUIM MONZÓ. El catalán es un confeso admirador de Giorgio Manganelli, quizás uno de los más desapasionados cronistas de la historia. En varias entrevistas recuerda un texto del italiano en el que narra la experiencia de ver un partido de fútbol “con una distancia total, como si fuese un marciano acabado de aterrizar. No tiene ni puta idea de qué va y ve a veintidós tíos con pantaloncitos cortos persiguiendo una pelota”.

RODRIGO BLANCO CALDERÓN. Creo que el cuento de mi “bróder” titulado La malla contraria es de las historias en torno al fútbol mejor escritas de mi generación. Él dice que todos los escritores, menos Borges, son futbolistas frustrados. Y yo le creo.

SANTIAGO SEGUROLA. Este vasco fue el jefe de la sección deportiva de El País que coincidió con la época dorada del Real Madrid “galáctico”. Y soy de quien agradece que las malas noticias vengan bien escritas. Después del Mundial Alemania 2006, fue el redactor en jefe del cuerpo de Cultura. Con eso entenderán por qué figura acá.

TRUEBA, JUANMA. El columnista de As proporciona a sus lectores todo lo que necesita el fanático de fútbol: controversia. Cuando todos esperan calma, levanta la escama. Si desean conflicto, él explica que no hay nada nuevo bajo el sol. Su constancia y periodicidad vigila al fútbol… siempre.

UMBERTO ECO. Es quizás uno de los más respetables detractores del fútbol moderno. Uno de sus artículos más recordados en esta tónica es La estrategia de la ilusión. Allí confiesa: “Yo no odio al fútbol, yo odio a los apasionados del fútbol. No puedo amar al hincha porque posee una extraña característica: no entiende por qué tú no eres hincha”.

VÁZQUEZ MONTALBÁN. Es el maestro. No es poca cosa que exista un premio que lleve su nombre y lo hayan conseguido algunos de esta cartilla. Su conocimiento sobre el fútbol era tan amplio y de tanta calidad como la vastedad de su saber cultural. El fútbol está en sus novelas, en sus poemas, en sus ensayos… pero sus artículos periodísticos (y algunas crónicas) son un tesoro.

WALTER BENJAMIN. “El narrador es la figura en la que el justo se encuentra consigo mismo”. Así cierra Benjamin su ensayo El arte de narrar. Sirve para argumentar el odio a narradores y comentaristas en estas fechas. Y sirve mucho.

XIRAU, RAMÓN. Este filósofo mexicano de origen catalán ha contribuido con el pensamiento desde tres temas vitales: la relación entre el mito y la poesía, el significado del silencio y el sentido de la presencia y del tiempo vivido. Si esas nociones no le sirven para comprender la experiencia de vivir un partido de fútbol, usted me dirá… (además, Xirau jugó como extremo derecho).

YEATS, W. B. (UN POEMA) Had I the heavens’ embroidered cloths,/ enwrought with golden and silver light,/ the blue and the dim and the dark cloths/ of night and light and the half-light,/ I would spread the cloths under your feet:/ but I, being poor, have only my dreams;/ I have spread my dreams under your feet;/ Tread softly because you tread on my dreams.

ZINEDINE ZIDANE. No tengo problemas para reconocer que fue el último de los magos. Nació en Argelia, pero todo su talento se lo brindó a Francia. Como Albert Camus, ese maestro que dijo: “Todo lo que sé se lo debo al fútbol”. Creo que ya hemos hablado de esto…