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Givenchy primavera 2016, ó por qué amamos a Riccardo Tisci

13 septiembre, 2015
Por: Ana María Khan

El director creativo de Givenchy parece haber derribado una de las reglas más importantes del mundo de la moda: la exclusividad de los desfiles, al dar acceso a mil personas para la presentación de colección de la casa francesa Givenchy verano 2016. Su pasarela del viernes en New York fue una celebración a la vez que un homenaje. Una celebración de la vida y la belleza el día que se celebraba el aniversario del ataque a las Torres Gemelas. Pero, más allá de eso, Riccardo Tisci  dejó claro un secreto a voces: la industria de la moda, hoy más que nunca, está muy cerca del espectáculo.

 

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Riccardo Tisci lo tiene clarísimo, el negocio de la moda, hoy en día, necesita algo más que ropas bellísimas. El negocio de la moda se ha convertido en una bestia que exige como tributo para llevarse a cabo, es decir vender, mucho de show. Y el director creativo de Givenchy sabe darlos.

 

 

Su desfile de ayer en New York, un movimiento estratégico por parte de la casa francesa para inaugurar su nueva boutique en la Gran Manzana, fue un espectáculo revolucionario en la industria de la moda. Primero la decisión de dar al público masivo la oportunidad de asistir a uno de los espectáculos -hasta ayer- más exclusivos del mundo: un desfile de modas. Más de 800 personas que obtuvieron sus entradas a través del portal de la ciudad de New York, disfrutaron del momento histórico que se vivió ayer en el muelle 26. Personas de todos los lugares del mundo y de todas las edades se congregaron para dar un aplauso unánime a un creador que demostró tener que eso llaman Zeitgeist. Es decir, está insuflado por el espíritu de sus tiempos.

 

 

Eso le da varias cualidades. Sabe escoger de quién rodearse. En un desfile, hoy por hoy, es tan importante lo qué se ve, a quién se ve y quién lo ve. Riccardo Tisci a demostrado ser un animal profundamente inteligente capaz de rodearse de Marina Abramovich para que convirtiera su desfile a la vez en una performance que habla del amor, la esperanza y el futuro el 11 de septiembre una fecha muy sensible para los EEUU. Sobre la pasarela puso un dream team de modelos que iba desde su favorita Mariacarla Boscono, que abrió el desfile; una fantástica y cada vez más bella Joan Small; la omnipresente Kendall Jenner (en la primera fila falto su papá) y el regreso de una grande como Raquel Zimmermann. Conviene destacar el extraordinario trabajo de Pat McGrath, quien borró cejas pero también dibujo sobre los rostros de las modelos preciosas mascaras hechas con encajes, perlas, organzas y metal.

 

 

Luego, pero no menos importante, el front row. Nadie como él para congregar gente de diferente naturaleza y estilos: Pedro Almodóvar, Julia Roberts, Vera Wang, Michael Kors, Anna Wintour, Steven Tyler, Liv Tyler, Amanda Syefried, Debbie Harry, Christina Ricci, Courtney Love, Uma Thurman, Karen Elson, Irina Shark, Mario Testino, Nicki Minaj y of course Kim Kardashan y Kanye West.

 

 

Riccardo Tisci tiene sentido de la oportunidad. Cualquier persona con un poco de cinismo podría pesar que escoger como una fecha tan sensible para los neoyorkinos como lo es el 11 de septiembre para presentar un desfile de moda es un una forma fácil de obtener protagonismo. Basta con invocar a los caídos para ganarse el beneplácito de la gente. Si es verdad, pero no es menos cierto que crear belleza es una forma de rendir tributo. Porque lo que sí parece ser cierto es que Riccardo Tisci, que tiene un poco de emo, algo de gótico, un toque gore, mucho de raver y un alma profundamente italiana, ama la belleza. Y quien ama la belleza por lo general suele exaltar la vida y el goce. Y eso, para bien o para mal también sirve para vender y crear marca.