La propuesta para la industria automotriz del artista Jaime Gili

26 Mayo, 2016
Por: Team Complot

El artista Jaime Gili, un apasionado de forzar los limites de la pintura para sacarla del lienzo, decidió analizar la relación entre la velocidad y el color. Así nació Nomonochrome un proyecto que mezcla arte con pasión automotor.

“El cliente puede elegir cualquier color, siempre y cuando sea negro”. La frase la recogió Henry Ford en su propia biografía en 1922, y desgraciadamente la fobia al color sigue pegada como chicle a la industria automotriz, donde casi cien años después los grises, blancos y negros siguen siendo los colores más comunes. A pesar de esto -o debido a ello- los automóviles han atraído desde el comienzo a ciertos artistas, sea como objetos o como ideas, en una historia que comienza con los futuristas italianos y el Bugatti Type 35 que Sonia Delaunay pintó en 1924.

Uno de estos artistas es el venezolano Jaime Gili, quien es reconocido por hacer una pintura que investiga el color más allá de los límites del lienzo. Desde hace más de una década ha exhibido internacionalmente obras que incluyen y abarcan el espacio y la arquitectura, dinamizándola, explotándola. Ha hecho murales en residencias privadas y en edificios públicos, y obras de arte público que ocupan edificios completos en varias ciudades del mundo, y desde siempre en su obra ha existido un interés por la velocidad y su representación: una investigación que parte de esa raíz futurista de principios de siglo y el cinetismo de los años 50. Si a esto unimos una relación familiar con la industria automotriz, entenderemos como Nomonochrome es un proyecto que surgió en él de manera natural.

La idea es realizar, pintar, unos diez vehículos en igual número de años, de los que ya existen dos. Al Volkswagen Golf Mk1 Cabriolet de 1992 y el BMW 335i del 2007, le seguirán en este proyecto un Jaguar XJS, un Seat 600 y un Mini Cooper S, cada uno con su carácter y su interés especial, cada uno con su pintura creada específicamente. Para hacerlos, Jaime Gili trabaja junto a uno de los mejores, el especialista en restauración de carrocerías clásicas Toni Chinchilla de AMT, en Barcelona. La idea inicial era simple, y todo empezó con una lista de automóviles clásicos que se ha ido ampliando con coches más nuevos, de ahí vienen los complejos planos que la impecable ejecución y experticia de AMT, lleva a un resultado alucinante.

Gili ha dicho irónicamente que debía comenzar esta serie, pues no podía quedarse sentado a esperar que lo invitaran a ser parte del programa Art Cars de la automotriz alemana BMW. Ese programa, evidentemente una fuente de inspiración para el proyecto, nació, como Jaime Gili, alrededor de 1972, y por él han pasado artistas como Frank Stella, Alexander Calder o Andy Warhol, quienes fueron invitados a trabajar sobre carrocerías de modelos de BMW contemporáneos a cada uno de ellos. El proyecto Nomonochrome, busca trabajar en cambio sobre clásicos antiguos o recientes que tengan un interés especial para él y su propia biografía, pero está abierto a abrirse en caso de presentarse propuestas interesantes.

El diseño y la línea del Volkswagen Golf Cabrio mk1, el primero del proyecto, ha atraído a Gili desde siempre. El trabajo se adapta específicamente a las formas rectas del coche, destacando algunas particularidades y creando nuevos puntos de tensión visual. La paleta de color hace referencia a los inicios de la abstracción moderna, y las líneas -en apariencia rectasfluyen perfectamente en la superficie del automóvil. El trabajo es simétrico en su dibujo, pero no en color. Este convertible lleva a otro nivel el arte sobre ruedas, y por ser el primero de la serie tendrá siempre un valor especial para el artista. Por otro lado, el BMW 335i, ha tenido un proceso más largo de diseño que se refleja en la multiplicidad de puntos de vista que ha ganado el coche como obra de arte. Sus suaves curvas en algunos casos han sido resaltadas y en otras disfrazadas, la icónica parte frontal confunde con su simetría, pues cada parte del coche tiene un complejo balance visual con el resto, lleno de detalles únicos, incluso en su interior.

El inconfundible trabajo de Jaime Gili ha sido contextualizado como siguiendo una tradición Latinoamericana de abstracción geométrica, y continuando la voluntad de integración de las artes promulgada por arquitectos como J.L. Sert y Carlos Raúl Villanueva en los años 1950. Para ellos las artes visuales debían en lo posible salir de sus confines académicos para acercarse más al día a día y engrandecer la vida más allá de los museos. Gili nació en Caracas, donde esta integración de las artes tiene ejemplos abundantes, y actualmente vive en Londres, donde la continúa desarrollando. Estudió en el Royal College of Art, y también en Caracas, Barcelona y París. Ha tenido exhibiciones individuales en Londres, Nueva York, Miami, Bogotá, Caracas, Barcelona, Madrid y Zúrich, entre otras ciudades. Sus obras de arte público pueden verse en Londres, Miami, Portland (Maine) y Caracas.