Mikel Lopez Iturriaga

Mikel López Iturriaga: El hombre detrás de “El Comidista”

1 septiembre, 2015
Por: Ramón Barreto

Este afamado blogero español, es amado y odiado a partes iguales por gurús gastronómicos, chefs con estrellas Michelin, sibaritas y simples amateurs culinarios de todo el mundo. Su blog llamado El Comidista, publicado en la web del diario español El País, ha demostrado que los sabores pueden trascender la pantalla, unir diferencias e instalarse en la cocina de miles en todo el mundo.

Aunque firma como Mikel López Iturriaga, nacido en Bilbao, de 1,85 metros de altura, siempre con camisas a rayas y pullover, la comunidad de gastrónomos empedernidos lo conocen (y alaban) como “El Comidista”. Su facilidad de describir sabores y platillos no es gratuita, estudió Filología Hispánica en la Universidad de Deusto y luego le tocó hacer el Máster de Periodismo de El País, la que se convertiría en su segunda casa y horno de cocción lenta.

 I El Dr. House de la Cocina

En la era del reality no basta con saber hacer las cosas, ni siquiera es necesario ejecutarlas según lo indica el guión, basta con saber cómo potenciarlas y lograr generar el impacto suficiente para engancharnos al siguiente episodio. Anthony Bourdain con su pasión por la comida extrema mientras lo filma todo, los insultos extraídos de una letrina londinense de Gordon Ramsey y su “Hell’s Kitchen”, tortas de 27 pisos que se arman en 24 horas y llegan justo a tiempo. Ni siquiera Guy Debord con su “Generación del Espectáculo” contaba que también instalarían cámaras en la despensa.

No obstante, Mikel Iturriaga y sus libros no dejan de decir verdades más claras que el contenido de huevos orgánicos. Errores en los platos, en el abuso de conceptos muy manidos que buscan hacer de la alta cocina cualquier cosa menos un producto digerible, consejos prácticos para los que empiezan, en fin, que si alguien no tiene pelos en la lengua sino exceso de papilas gustativas es él. Eso se lo debe a la cocina de su madre.

¿Dr. House cambió el bisturí por las ollas?

(Risas) “Me parece un honor que me llamen así, porque me encanta el trabajo de Hugh Laurie, en parte puede que me haya creado un personaje y muchos lectores lo vean así. También es cierto que puedo llegar a ser muy borde (muy pesado) como dirían aquí en España, trato de no llegar al insulto, pero me le acerco.

Lo cierto es que al final siempre acabo contestando las dudas de la gente que me escribe a diario, es un ejercicio de aprendizaje, por más estúpidas que sean. Este trabajo me ha permitido equilibrar el lado más agresivo con uno más tierno. Te das cuenta de que las cosas que funcionan, entre ellas el periodismo, lo hacen sobre el equilibrio. Tiendo a unir el sentido práctico de lo que escribo con las bromas, los chistes y la diversión que puedo sacar de la gastronomía. Si fuese un tipo muy desagradable todo el tiempo, hasta yo mismo me hubiese cansado, pero si fuese muy dulce ya me habría dejado de leer hace unos cuantos posts”.

¿Qué te enseñó cada medio de comunicación por el que has pasado? ¿Cómo insertas esas herramientas en la cocina, en donde el verdadero show siempre está al final?

“Comencé como periodista musical en El País, y allí aprendí a ser humilde, yo no lo sabía todo del periodismo y allí recibí los primeros encontronazos de mi vida profesional. La radio me dejó reflejos, saber cómo reaccionar a determinadas circunstancias e intentar expresar todas mis ideas de una manera muy clara. Sin duda, la prensa me permitió desarrollar un estilo al contar las cosas y no dejar que las historias sean planas, que no canse el lector y esto debe ocurrir en la cocina.

Te confieso que el Internet lo cambió todo, transformó mi trabajo en algo maravilloso y horroroso al mismo tiempo, debido a esa posibilidad de saber de forma instantánea lo que piensan tus lectores. Es un arma de doble filo estar expuesto a la opinión y eso al final te enseña que tienes que aprender a no dejarte influir demasiado por lo que dirán los demás. Fui uno de los pioneros en Internet hispanoamericano con el portal loquesea.com y eso me permitió viajar a conocer la comida de tu país a lo largo de dos meses, la web nos une a todos”.

II La era del antipasto

El diario El País es claro en su reporte bianual: La recuperación se afianza, mejora la banca, el paro empieza a bajar tímidamente desde las alturas, el rescate europeo ha funcionado, las finanzas públicas se estabilizan. Ese es el aire primaveral que desprenden los informes de Bruselas y el optimismo declarativo del Gobierno en Madrid, pero aún así la Comisión Europea quiere una dosis adicional de la misma receta: recortes y más recortes.

Es por esta razón que el antipasto como entrada, como plato principal, como segundo y postre se impone. Del refrán tan español si tienes sobras has sobrasada se escapan unos pocos. Mikel Iturriaga comenta que el desarrollo económico de cada país está profundamente relacionado con su alimentación. Por el momento tocará voltear la tortilla.

¿Volverán las vacas gordas?

“Aquí se ha pasado de lo más ampuloso, exuberante, barroco, a lo más escaso, esto es interesante, en especial porque riqueza y buena gastronomía no necesariamente van de la mano. En la actualidad se ha desarrollado toda una gastronomía de bajo presupuesto que es sumamente interesante.

La tensión económica tiene mucho que ver con una clase media que no tenía acceso a la alta cocina y de repente el boom les permitió saber que existían otros sabores, formas de preparar platillos con nuevos ingredientes y que se interesaran en algo más que la comida tradicional.

Luego del pico y los excesos que se dieron, también se pudieron hacer correctivos y ver qué era lo que en verdad funcionaba en la restauración. España llegó en un punto a un rococó absurdo con restaurantes sinsentido, en donde la gente se dejaba llevar más por la estética que por los platos y esto ha cambiado con la crisis, con la entrada de preparaciones más honestas, más naturalistas, más de cuchara, y que premian lo doméstico sin llegar a lo tradicional.

III Generación Gluten-Free

Novak Djokovic, Gwyneth Paltrow y Chris Martin, Bill Clinton, Zoey Deschanel, Victoria Beckham… no solo tienen en común cuentas multimillonarias, sino también intolerancia a las proteínas provenientes del trigo y otros cereales. Ya no basta con el vestido, también hay que aspirar a las enfermedades de los famosos. Los regímenes específicos sin azúcar, caseína, lactosa, sabor ni olor han llegado a tal extremo que incluso un conocido cartel de droga anunciaba en febrero que empezaría a producir cocaína sin derivados de trigo para ampliar su mercado.

¿Moda o problema sanitario?

“Probablemente nuestros abuelos tenían estos problemas, aunque no se conocía el tema, pero sin duda que comer más comida procesada tiene que tener un efecto negativo en la salud a largo plazo. Es por eso que premio tanto el uso de vegetales, las legumbres y los granos en mis libros.

Soy contrario a la demonización de los alimentos, los humanos llevan tomando estos productos desde hace siglos y es absurdo que ahora descubramos que son completamente malos, obviamente hay gente que tiene motivos de salud serios para dejarlos, pero no hay que vetarlos por moda y sin saber lo que son, por eso me gusta que la gente sea crítica al momento de comer”.

Placer oral

¿Llevas la comida a la cama?

“Trato de imaginarme siempre en esa tesitura de fresas con nata en la cama y creo que no disfrutaría nada, permanecería atento a que no se me manchen las sábanas, que no me atragante con las fresas, ¡ay no que estrés! Prefiero comérmelas en la mesa tranquilamente y luego pasar a la cama. La comida y el sexo no se me da, quizá por falta de experiencia, quién sabe, pero no lo veo.

Entiendo que al final, la boca no solo es para comer, pero prefiero que cada cosa tenga su momento. Tampoco me creo el rollo de las comidas afrodisíacas, en las mezclas que aumentan el vigor el sexual, es más el poder de la mente trabajando que estas leyendas”.

Ok, queda claro que lo afrodisíaco no es tu plato fuerte, sin embargo, te has convertido en sex symbol para amas de casas, jóvenes solteros que quieren aprender a cocinar y todos los que se encuentran tus libros en la estantería.

 (Risas) “Eso de que sea un sex symbol es demasiado discutible, por lo general son lectores que no me han visto en persona y puede que se armen sus fantasías. Yo lo que creo es que la gastronomía está muy de moda y por eso te conviertes en una persona más atractiva y esto puede llevar la coletilla de lo sexual. Aunque sí es verdad que los cocineros han mejorado su físico, antes eran señores muy gordos y horribles, ahora hay cocineros que están estupendos, que salen en las portadas de Men’s Health, pero en lo personal no pretendo explotar esa faceta”.

¿Cuáles son los platos que no intentas?

“Hay platos que ni siquiera trato de preparar porque me son imposibles. La repostería no es para mí, no tengo la paciencia ni la precisión para intentar hacer postres. Si fuese una persona con vida de campo estaría repitiendo todo el día las recetas de tartas y pasteles, pero soy adicto a la ciudad y tampoco soy muy dulcero”.

En las últimas elecciones de España le preparaste un pincho (porción de comida sobre un pan) a cada candidato a la presidencia, ¿cuál sería ahora el bocadillo que le prepararías a Pablo Iglesias?

“Interesante pregunta. A primera vista no sé, quizá le haría algo muy venezolano por la conexión que él manifiesta siempre con Chávez. Intentaría unas mini arepas de reina pepiada, un plato que a mí me encanta, al igual que las cachapas. A él no le podría servir una langosta, es más de garbanzos con chorizo.

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Mikel iturriaga

elcomidista.elpais.com