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Mia Astral “No me creo una gurú, lo que soy es maracucha.”

9 septiembre, 2015
Por: Carla Duarte Vidal / Fotografía: Osvaldo Pontón

Mia Astral a través de su página miastral.com y de todas las redes sociales, utiliza las estrellas y planetas para ayudar especialmente a mujeres a conocer y manejar su brújula interna, para seguir su viaje por la Vía Láctea, encontrar su destino en el Sistema Solar y llegar a ser la mejor versión de sí mismas.

María Pineda mezcla sabiduría ancestral, pragmatismo matemático y talento interestelar para hacer de su alterego Mia Astral, una líder del coaching sistemático personal.

Esta jóven de 31 años de edad se formó en Derecho en Venezuela y voló a la mágica ciudad de Miami para impulsar su destino a ser la super star que estaba escrito en las estrellas que sería. Con aires a lo J.Lo, físico Madonna style y melena tipo Beyoncé, en su petit empaque, tiene tal fuerza en la voz, mirada y personalidad que hipnotiza a los que la escuchan, hasta convertirlos en fieles seguidores.

Bye bye, Deepak, Oprah, Louise Hay, Marianne Williamson. Hello, Mia!

Ella toma lo esencial que han transmitido los gurús de la autoayuda, lo suma a la atrología kabbalística, le pone un toque de relámpagos del Catatumbo de su Maracaibo natal y practicidad de la era digital, para reinventar los conceptos del crecimiento personal.

Auroras boreales

-¿Cómo te formaste en la astrología?

-Mia abuela era el tipo de persona que se regía por la luna y tenía libros de astrología. De pequeña fui a terapia de coaching por un desorden alimenticio, con los padres maristas. Estaba en octavo grado. Allí había un sacerdote, por extraño que parezca, que enseñaba a armar cartas natales con reglas y compases. Él me explicó lo básico. Cada vez que iba a terapia me emocionaba poder conversar con él sobre esto. Luego comencé a leer libros como el de Howard Sasportas y otros que encontraba en la librería Abraxas. Luego me enganché con los nodos del karma. Tuve un novio que me rompió el corazón y terminamos el día de un eclipse. Yo quería respuestas, quería pistas. Saber que en el próximo eclipse nos íbamos a reencontrar. Algo que me dijera que aquello no se había acabado. Eso hizo que comenzara en la astrología. Luego empecé a atender a mis amigas. Estudiaba cartas de artistas. Después me vine a vivir a Miami. Aquí estudié astrología kabbalística, sin embargo, no es lo que practico. Lo hago a mi manera. Yo estudio asteroides, a Lilith, porque me gusta entrar en profundidad en el trabajo de romper patrones. Me certifiqué en coaching y me estoy certificando en nutrición. Nunca voy a terminar de estudiar y siempre voy a integrar todo a la astrología.

-¿Cómo defiendes a la astrología de los incrédulos?

-La kabalista Mónica Berg, hija de una familia de cirujanos, cayó en una depresión y comenzó a ir al centro de Kabbalah. Le dijo a su familia que quería ser kabbalista. Le decían que no, que en su familia todos eran médicos. A los 18 años tuvo que decidir que eso era lo que quería hacer en su vida. Al hablar desde la certeza, la actitud de la gente cambia y te respeta. A mí me cuestionaban cuando yo misma lo hacía. Cuando los incrédulos ven mi vida y lo que he logrado, piensan: “Algo debe estar pasando allí. Algo debe funcionar”.

Estudios científicos demuestran cómo fenómenos astronómicos afectan el hipotálamo, nuestro sistema nervioso. Si nos hacen un scan cerebral, no pueden ver la pasión por lo que hacemos, nuestro amor por los que queremos, pero allí están. Muchas cosas no la pueden explicar los científicos. Ven los planetas y a veces no tienen ni idea, como en el caso de Plutón, que no saben qué hacer con él.

Si yo dijera ciertas cosas y no se hicieran realidad, no se vieran los cambios, diría: “me rindo, esto es mentira”. Pero cuando uno trabaja con grados matemáticos y orbes, las distancias que toman los astrólogos para hacer los horóscopos e interpretar las alineaciones, observa lo precisos que son los eventos. En mi caso, tomo orbes de 10 grados para ser lo más exacta posible. La astrología es un estilo de vida. Como las personas que toman jugos verdes y los veganos. Cada quien escoge cómo quiere vivir. En mi caso, predico la tolerancia: conócete, descubre cómo funciona esto. Si te sirve bien, si no, busca otro lugar en el que te sientas mejor.

 

Lluvia de Perseidas.

Mia es sagitariana y transmite todo el tiempo la seguridad quirúrgica de las mentes apegadas a la razón.

Su espacio.

No tengo oficinas, trabajo con mi equipo, la agencia, mujeres por todo el mundo, nos comunicamos todo el tiempo, con un horario, pero de una manera libre. Esta es la nueva revolución, poder trabajar desde tu casa o desde donde sea, porque eres lo que promueves. Leen lo que vivo, la astrología no es en realidad para mí un trabajo. Es mi forma de vida.

Su profesión.

La carrera nace de quienes somos. Al graduarme de abogado quería identificarme con ese rol. Uno es lo que quiere promover. Lo que queremos compartir con nuestro toque personal tiene nuestro sello. Soy como el niñito del film “Sexto Sentido” que decía: “I see dead people”, en mi caso, yo veo astrología en todas partes.

La astrología para sí misma.

No me afecta saber lo que va a venir. Sé cuál es la energía disponible. Todo lo que tienes en la computadora lo guardas en la nube. Ves cuándo quieres bajar lo que necesitas. Sé lo que viene, pero trato de vivir mi vida de lo más normal. Hay cosas de las que me cuido, según cómo influyen en mi carta.

Mia Máquina.

Hago muchísimo ejercicio. Pero no es que no pare, paro muchísimo. Tengo una necesidad urgente de comunicar lo que pienso. Mucho de mi carrera ha sido mi inquietud de no querer esperar por nadie. Empecé a hacer videos en mi casa, a sacar yo misma mis e-books. Nadie me compraba el contenido para revistas, lo empecé a vender en mi página. Sí paro, hasta cuando descanso lo relaciono con lo que está sucediendo o con no glorificar el estar siempre ocupada.

Fulgores Fosforecentes

-¿Cómo te interrelacionas con tu público en internet, en tu página y en las redes sociales?

-Tengo urgencia de que se enteren lo que sucede. Antes la gente curaba mucho su Instagram, ahora como hay tantas herramientas rápidas es diferente. La astrología es inmediata, la alineación de hoy no es la de mañana. Cuido la línea editorial y estética pero, a la vez, cuelgo fotos de notas que escribo a mano, utilizo las notas de voz que grabo con mi teléfono. En Twiter quieren contenido volando. En Facebook quieren información densa, en Instagram quieren una imagen que los lleve a la alineación. En Snapchat quieren saber un poquito de mi vida. Le pongo a cada quien lo que creo le gustaría digerir, y si quieren todo, está en todas partes y en mi página. Creo que la astrología es un combo. Algo rápido con lo que puedas trabajar hoy, porque si no, no tiene sentido. Para lograr lo que todos queremos: sentir paz, satisfacción, sentirnos conectados, sentir cercanía. Yo estoy muy cerca de todos los que me siguen.

-¿Atraemos todo a nuestras vidas?

-Venus rige la atracción. Atraemos a lo que le damos atención. Si tú te propones que hoy vas a ver un gato rojo, lo vas a ver. Porque lo estás buscando. Le damos atención a todo lo que refleja algo de nosotros, nuestras necesidades. Es un proceso de la consciencia. Todo se alínea con lo que sucede. Cuando sabemos cuál es la energía disponible, le damos atención, nos unimos a ella y nos sentimos mejor. El ser humano busca alinearse con su naturaleza. Comencé a estudiar astrología por los eclipses, por los nodos del karma. Los eclipses te mueven de lugar. Los tránsitos coinciden con grandes cambios y decisiones que tomamos. La energía existe. Si llega alguien que es mala onda, tú lo sientes. Al cambiar de conducta creamos oportunidades. Las energías dependen mucho de nosotros. Nuestro carácter y disposición. Al final vale más que una carta astral espectacular. La mía es una carta difícil y nada puede más que mis ganas de levantarme todos los días a las 4:00 de la mañana y expresar lo que tengo adentro. Todo depende de la actitud de la persona.

-¿Tienes un don?

-Cuando era pequeña leía las cartas. Veía cosas y sucedían. Hasta la fecha llevo un diario. Escribo cómo me siento, lo que hago. Y es una herramienta increíble para ver mi evolución. Cómo me siento. Muchas cosas que escribía o que quería que sucedieran, se daban. Pero con muchas otras, yo trabajaba por ellas. Sí creo que existen los dones. Pero es muy peligroso decirlo. Cuando tenía ventitantos años, una señora me dijo que al momento que saliera embarazada iba a perder todo lo que sabía. Digo que es peligroso porque como el libro Un curso de Milagros explica, todos somos canal de compartir, todos tenemos dones especiales, pero en el momento que creemos que tenemos un don, lo perdemos. Porque al creer que es para nosotros y no para los demás, ya no somos canal. No me creo una gurú y no me parece que lo soy. Lo que soy es maracucha. Las maracuchas no tenemos pena en hablar, en compartir. Creo que tengo muchas ganas y fuerza de voluntad. No quiero caer en las trampas del ego de creerme demasiado. Cuando nos creemos especiales, ya no funciona.

www.miaastral.com