Pampulha, la maravilla de la arquitectura moderna en Brasil

27 Marzo, 2017
Por: Leonardo Dávalos / fotografías: Pedro Maal

Si eres amante de la arquitectura moderna, no lo pienses dos veces y prepara tus maletas para viajar al epicentro dónde nació la arquitectura y el urbanismo moderno de Brasil: el Conjunto Arquitectónico Moderno de Pampulha. Este conjunto conformado por 4 edificios alrededor de un lago, situado en pleno corazón de la ciudad de Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais. Exactamente donde, el entonces alcalde, Juscelino Kubitschek imaginó junto al célebre arquitecto brasilero Oscar Niemeyer y al arquitecto paisajista Roberto Burle Marx este impresionante paraíso modernista, declarado en julio de 2016 como Patrimonio Histórico de la Humanidad por la UNESCO.

El Museo de Arte, vista desde la entrada

La historia de cómo se origina el Conjunto Arquitectónico Moderno de Pampulha es muy interesante y ayuda a entender la similitud de este conjunto arquitectónico y urbano, con el fantástico desarrollo de Brasilia, la capital de Brasil. En el año 1941, el que fuera luego presidente de Brasil, el visionario Juscelino Kubitscheck siendo alcalde de Belo Horizonte, decidió crear un área residencial suburbana en la zona de Pampulha, alrededor del lago artificial creado años antes como reserva de agua para la ciudad. Para tal fin, llamó al famoso arquitecto Lucio Costa, quien no pudo atender el trabajo en persona y en su lugar envió a su joven discípulo, el arquitecto de 33 años, Oscar Ribeiro de Almeida Niemeyer, quien trabajaba en el equipo de Costa diseñando junto al arquitecto francés Le Corbusier, el recién creado Ministerio de Educación y Salud en Rio de Janeiro.

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La Casa del Baile

Y allí de pasar a ser la sombra de su mentor Lucio Costa y de su gran inspiración Le Corbusier, Oscar Niemeyer tuvo la gran y jamás desaprovechada oportunidad de realizar su primer proyecto de arquitectura moderna de una excepcional belleza en este enclave de Minas Gerais. A él se le unió el genio del desarrollo paisajista del barrio de Copacabana en Río de Janeiro, el célebre Roberto Burle Marx. Juntos pintaron en 3 dimensiones una verdadera obra maestra. Y lo puedo afirmar con toda propiedad por haber tenido el privilegio de visitar el Conjunto Arquitectónico Moderno de Pampulha en persona, el pasado mes de Julio, justo cuando la UNESCO lo declaraba patrimonio histórico de la humanidad.

El Museo de Arte (originalmente El Casino)

Compuesto originalmente por cinco edificaciones alrededor del lago: El Casino, La Casa del Baile, La Iglesia de San Francisco de Asís, El Golf & Yacht Club y un hotel que no fue construido pero fue sustituido por la casa de Kutbitscheck. Cada una de ellas está extraordinariamente concebida tanto en su emplazamiento geográfico como en su diseño espacial. Cada edificio del complejo debía cumplir con una función autónoma e independiente, pero tenían que tener relación entre con el con el resto de los usos del complejo y lo más importante, tenían que interactuar con su entorno. La casa Kubitscheck no pertenece al conjunto de edificios para la certificación de la UNESCO porque sufrió renovaciones posteriores, por lo que no conserva el diseño original.

Aquí -en el denominado por la UNESCO como Pampulha Modern Emsemble– se puede apreciar como Oscar Niemeyer captura con su arquitectura, el espíritu sensual y la sofisticada elegancia latina de la cultura brasilera. Los cuatro edificios parecen gravitar en una suave bossa nova como si se tratara de un baile o de un cortejo amoroso, llevado a cabo en las orillas del lago, con un lenguaje sensual y armonioso que nada ni nadie osaría interrumpir.

 

Entrada del Museo de Arte

El Casino (Museo de Arte)

Para muchos la primera gran obra maestra del arquitecto Oscar Niemeyer, aquí ya se define su inequívoco deseo de utilizar sensuales líneas curvas en lugar de rectas en el diseño. Así como utilizar el concreto reforzado en gran parte de su construcción, algo revolucionario para aquel momento. Niemeyer va dibujando poco a poco su estilo con este primer edificio que sirvió de escenario para grandes encuentros sociales desde su inauguración hasta el año 1946, cuando se prohíbe el juego, y pasa junto a La Casa de Baile, a ser administrado por la Municipalidad. Hoy en día funciona como el Museo de Arte Moderno de Pampulha.

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Hall de entrada del Museo de Arte

El Casino se encuentra en lo alto de una loma. La recepción y los juegos se encuentran dentro de una caja casi cuadrada, en una sala y en una segunda planta. Las formas se atraen en un tambor ovalado que descansa sobre columnas, donde se localizaban el restaurante encima y el bar abajo. El bloque alberga la cocina, sobre un muelle de carga y dos áreas de servicio. La caja y el bloque están frente a la avenida. Casi centralizada, la marquesina trapezoidal, que protege la llegada de los automóviles,  extiende un brazo para encuadrar la estatua femenina. Dotado de una gran cornisa el tambor domina la vista del lago desde la loma. La caja y el tambor definen un cuadrado de brazos casi iguales. Una exposición de la cubierta de la caja crea un pórtico entre ellos. Los tres volúmenes están hábilmente entrelazados. Introduce el novedoso concepto para la época de usar las rampas dentro del edificio en lugar de escaleras.

 

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La Casa del Baile

 La Casa del Baile

Situada en un islote artificial, la Casa del Baile, localizada en la orilla del frente al Casino, fue creada como complemento a este último. Y de hecho funcionó como epicentro social de las grandes fiestas de la sociedad de Belo Horizonte de la época.

Unida a la orilla por un pequeño puente, la Casa del Baile se encuentra en un pequeño islote artificial y posee un amplio jardín y un escenario circular cerrado por un espejo de agua. Aquí Oscar Niemeyer pudo darse un verdadero banquete de líneas curvas, ya que la planta de la edificación se encuentra basada en dos circunferencias que se unen de forma tangencial internamente. De ellas se desprende una sinuosa marquesina que evoca a las curvas de los márgenes del lago. La marquesina está elevada por columnas y finalizada por otro pequeño volumen de forma oval.

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La Casa del Baile

La Casa del Baile funcionó como centro social, gastronómico, musical , hasta que se vio afectado por el cierre del Casino, ya que ambas actividades y edificios funcionaban como vasos comunicantes. Pasó a manos de la Municipalidad y luego de ser renovada por Niemeyer, fue reabierta al público en 2002 como Centro de Referencia de Urbanismo, Arquitectura y Diseño de la ciudad Belo Horizonte.

 

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La Iglesia de San Francisco

La Iglesia de San Francisco de Asís

Para nadie es un secreto que Oscar Niemeyer nunca fue muy religioso ni mucho menos devoto de la fe católica. Por lo que diseñar y construir esta iglesia ha debido ser todo un tema para este revolucionario arquitecto. Considerada como la joya del Conjunto Arquitectónico Moderno de Pampulha, la Iglesia causó numerosas críticas dentro del más tradicional ambiente cultural de la ciudad, y sobre todo de las autoridades eclesiásticas, que no permitieron durante 14 años la consagración de la capilla, debido entre otras cosas a su forma poco ortodoxa. Un alcalde llegó incluso a proponer la demolición del edificio y su sustitución por una copia de la vecina iglesia de San Francisco en Ouro Preto. Finalmente, la Dirección Nacional de Patrimonio Histórico Artístico intervino y decidió tomar la iglesia bajo su jurisdicción.

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La entrada de la Iglesia de San Francisco

Para la ejecución de la obra, Niemeyer contó con la colaboración del ingeniero de estructuras, y también poeta, Joaquim Cardoso, el artista brasileño Cándido Portinari y el paisajista Roberto Burle Marx. Entre otras anécdotas se cuenta que una de las grandes polémicas la desató el mural interno de Portinari, en el cual pintó un perro junto a San Francisco, en lugar del tradicional lobo, alegando que los visitantes se relacionarían mas con un animal que conocen cotidianamente que con el lobo.

Niemeyer encontró aquí, la oportunidad de vencer la monotonía que gobernaba la arquitectura de la época con la libertad plástica que permite el hormigón, comenzando así con su arquitectura de curvas.

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El campanario de la Iglesia de San Francisco

La obra posee un marcado carácter plástico con volúmenes de una gran riqueza formal que incorporan la poesía y sensualidad propios de la cultura brasilera. La utilización de las curvas y líneas oblicuas en toda la Iglesia, evitando a propósito los ángulos rectos, le otorgan un carácter asimétrico y flexible que evidencian la libertad creativa del arquitecto, comprometido con la exploración máxima de las posibilidades plásticas y con las potencialidades escultóricas del hormigón armado.

Las curvas de la iglesia mantienen una continuidad visual armónica entre los volúmenes habitables, relacionados entre sí para generar un solo lugar común con distintas formas de recorrerlo. La iglesia está compuesta por una serie de arcos que forman las distintas bóvedas. Las dos más grandes corresponden a la cubierta de la nave y el altar. El campanario y la marquesina en la entrada funcionan como entrada y símbolo de ruptura que contrasta con el resto del conjunto.

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El Altar de la Iglesia de San Francisco

En el interior de la iglesia el polémico mural de Portinari ocupa toda la pared del fondo del altar, en la nave central. Es notable el juego interno de luces y sombras en los espacios que resaltan la importancia del mural. La fachada posterior de la iglesia está recubierta por una obra también de Portinari, realizada en azulejos.

Lo mas curioso es que actualmente sea esta polémica iglesia el símbolo de la ciudad de Belo Horizonte.

 

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El Yacht Club visto desde el Casino

El Yacht & Golf Club

El edificio es un prisma alargado de pequeña altura, que se entiende como una construcción horizontal que se confunde con el horizonte de Pampulha tal cual como si fuera un bote mas entrando al agua del lago. El lenguaje modernista de Niemeyer, utilizando materiales como el vidrio y el concreto en maneras no tradicionales, hacen de esta edificación una muestra de su pasión por utilizar elementos tradicionales del pasado en formas innovadoras.

El techo del edificio tiene forma de “V” en parte para romper con la forma plana de los techos pero también para conceder mayor altura donde se necesite, rompiendo también la monotonía de un edificio largo y de baja altura.

En el lado izquierdo sitúa al gran hall y en parte del ala derecha se ubica el restaurante, unidos ambos por una concha acústica en una intención para unir los planos verticales con el techo. Esta forma también se interpreta como una manera de abrirse al espacio natural del lago.

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El Yacht Club, visto desde La Iglesia

El piso de entrada en un espacio abierto que integra 2 volúmenes de recepción y vestidores. En el piso superior tiene una fachada de vidrio modulada.

Como elementos verticales de comunicaciones, tiene una rampa y una escalera en espiral de servicio, utilizadas como elementos de composición y utilitarios. Los espacios del restaurante y del gran salón son amplios y abiertos, transparentes, en las paredes del hall, se encuentran de cada lado murales de Portinari y Burle Marx. Este es el único de los 4 edificios que componen el Conjunto Arquitectónico que es de propiedad privada.

El Conjunto Arquitectónico Moderno de Pampulha es, sin lugar a dudas, una joya de la arquitectura moderna mundial, que todos deberían visitar.