Bill-Cunningham

¿Quién era Bill Cunningham, el fotógrafo del street fashion?

26 Junio, 2016
Por: Pedro Maal / Javier Cerrada. Foto: Zeigeist Fims

Bill Cunningham, el reconocido fotógrafo del periódico The New York Times falleció el sábado en la ciudad de Nueva York a los 87 años. El mundo de la moda ha perdido a uno de  sus más originales fotógrafos.  El hombre que creó el street fashion mucho antes que existiera internet y mucho menos  Instagram, convirtió la fotografía de moda en un documento antropológico de la sociedad neoyorquina del siglo XX y XXI. Un autentico creador, con un ojo especial y una sensibilidad genuina, se interesaba en la gente, no importaba quienes fueran, solo importaba su estilo al vestir. En honos a su memoria reproducimos el documental Bill Cunningham New York y este artículo de Javier Cerrada que publicamos en 2011 luego de su estreno.

Como lo hizo September Issue en 2009, Bill Cunningham New York fue el esperado documental sobre moda de 2011. No porque diera algún punto de vista específico de esta industria, sino porque seguía a un personaje alérgico a la luz pública, Bill Cunningham. Un hombre que ha trabajado incansablemente durante más de medio siglo, por documentar la industria. Pero no en las pasarelas, ni con las celebridades. Cunningham ha dedicado su mundo al registro fotográfico de la moda callejera, cualquiera que fuera la tendencia, sin importar la jerarquía de los sujetos. Ha desarrollado un estudio antropológico del vestir del hombre. En pocas palabras, ha consagrado su vida al sacerdocio del fotoperiodismo de moda.

Durante dos años, y ocho más de negociación con el “hombre que llega en bicicleta”, el director Richard Press junto con Philip Gefter, elaboraron un documental que sigue a este hombre, receloso de su privacidad, adentrarse hasta las fibras más delicadas de su existencia. Pero curiosamente mientras más se permite conocer al sujeto. Más enigmático y admirable se convierte.

Bill Cunningham , de 81 años, explica, con la inocencia de un infante pero con la sabiduría de un octogenario, que las prendas de ropa siempre han sido su interés. Incluso al recibir el reconocimiento de Officier de l’Ordre del Arts el des Lettres por parte del Ministerio de Cultura Francés, explicó: “No estoy interesado en la celebridades, con sus vestidos gratis. Mira la ropa. Los cortes, los nuevos cortes, las líneas, los colores, eso lo es todo (…) Hoy es verdad, como siempre lo fue, que el que busca la belleza, la encuentra”.

Desde los peces gordos del Upper East Side, la realeza europea y fashionistas, hasta las pandillas callejeras, punks, travestis y mensajeros en bicicleta, Bill Cunningham no discrimina a nadie. Si ve algo interesante en el atuendo, él lo caza, lo retrata. Captura la humanidad en medio de la vorágine de la vida, New York City.

Richard Press describe su trabajo: “Bill ha registrado la inserción de la moda, la sociedad y la cultura en Nueva York, por más de cincuenta años, como un antropólogo… La rigurosa ética de trabajo de Bill, su alegría y su pasión por los individuos, y la sencillez con la que vive su vida, todo es una inspiración”.

Siempre llega en bicicleta, (ha comprado 28 distintas porque inevitablemente se las han robado) y no como en la calle. Vive en un apartamento tipo estudio en Carnegie Hall, duerme en una tienda de campamento. En su espacio sólo existen archivos con su registro fotográfico completo. Tiene muy pocas prendas de ropa, su uniforme auto impuesto, un overol azul (con muchos bolsillos) que compra en una tienda en París. Nunca ha tenido una relación amorosa a lo largo de su vida, no es gay y va ala iglesia todos los domingos, un hábito que empezó como diversión personal, para ver los sombreros que las mujeres llevaban a la ceremonia. Un estilo de vida realmente sencillo que él siempre describe como aburrido. Hoy en día lleva la muy popular columna “On the Street” y una sección de sociales “Evening Hours”, que lo lleva de fiesta en fiesta la mayoría de los días de la semana, pero Bill siempre llega temprano a su cubículo en The New York Times.

Cunningham emana un aire espiritual, la pasión que emplea en su trabajo y su estilo de vida tan franciscano, lo hicieron digno de un documental. La relevancia de su trabajo es tal , que la misma Anna Wintour describe su trabajo con esta frase: “ Todos nos vestimos para Bill, te toma una foto o dos fotos o te ignora, lo cual, solo significa la muerte”.