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Rayma Suprani: Libre como el viento, peligrosa como el mar

30 agosto, 2015
Por: Valentina Maninat / Fotografías: Angela Bonadies

Su capacidad para convocar líneas y colores, más que una aptitud plástica, es el modo que tiene para narrar y sintetizar la realidad venezolana. Libertaria, políticamente comprometida es una las mujeres más icónicas de la Venezuela contemporánea

Una olla puede ser el vientre de unos liguine alle vongole y al pasar la noche la cacerola se convierte en el sombrero de uno de sus muy queridos amigos. Rafaella Carrá explota el corazón de la fiesta y la proyección de un video del Mambo Italiano de Sofía Loren seduce a todos. Un jardín que se debate entre La Toscana y el Sur de Francia. Una mesa que celebra poetas, fotógrafos, triatlonistas, arquitectos, pintores, periodistas, escultores y almas nobles. Por allí, perros, gatos, frondosa vegetación, un Buda y lienzos a punto de caramelo. En la entrada, que es la salida, una moto siempre dispuesta a dejar el pelero. “Hay que tener esa brisa en la cara, pero también hacerla llegar al cerebro para que te oxigenes y te haga entender por qué es tan importante la construcción de un diálogo de libertad en la página en blanco”, asegura la caricaturista Rayma Suprani, reina de su selva.

 Á TABLE! Su primer idioma fue la imagen y su madre, ya fallecida, era su gran admiradora

A mi mamá la recuerdo como Lucille Ball, tanto físicamente como en sus formas, a veces llegaba furiosa y me decía unas cosas tan cómicas que yo no sabía si reírme, pero ella estaba brava, y si yo me reía me salía doble regaño. Crecí en ese contraste, era muy estricta pero salía con esos trucos graciosísimos. Fue iniciarme en el humor a muy temprana edad, entender que se podía transformar la tragedia.

Dibujaba todo el tiempo las paredes, llegó un momento en que mi madre se molestó porque tenía toda la casa rayada. Me dijo: “Escoge una y esa va a ser tuya, la puedes llenar completa, pero no toques las otras”. La llené de dibujos y después con el tiempo, la metáfora es interesante, porque la pared es infinita, la pared no se ha terminado, la pared todavía la sigo dibujando, estará todo el tiempo en blanco y la dibujaré hasta que pueda. Es un ejercicio al infinito, ella me dejó un legado, ahí estoy y es agotador.

 ¿Alguna vez has podido dibujar a tu madre después de su muerte?

Creo en la segunda muerte que llaman, digamos que la gente muere, pero se mantiene en los recuerdos. Mientras yo viva, ella vive, y así por las generaciones uno va manteniendo esos personajes importantes que te han marcado. Me da mucho dolor que ella no haya podido ver mi evolución como persona y caricaturista, pero la vida no lo permitió. No la he dibujado, de repente sería un buen ejercicio. Es posible que dibujarla me lleve a poderla despedir de la mejor forma que merece.

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 HORS D´OEUVRE: se desplaza en moto con un casco años cincuenta y su auto tiene “quema coco”. Le gusta escaparse a la playa en días laborales. Una cena puede terminar en una fiesta de disfraces. Es viento en la cara, es libertad hasta el tuétano (que por cierto el mejor osobuco de Caracas lo prepara Rayma) o como diría Joaquín Sabina: “Porque el amor cuando no muere mata. Porque amores que matan nunca mueren”.

Soy una libertaria. El hombre sin libertad, sí vive, pero vive quebrado y limitado. El compromiso con la página en blanco, que es la libertad absoluta, que es cuando tienes un espacio para crear, es tratar de romper con todo lo que traes para que ese dibujo de verdad sea honesto. No puedes pensar que tu libertad va a estar a salvo cuando la del otro ha sido atropellada y eso creo ha sido uno de los problemas fundamentales de nuestro país. Allí es donde me sensibilizo, donde aprendo, en la construcción de las libertades, donde se da tolerancia. Los países se dividen en democráticos, no democráticos o bárbaros, son tres renglones. La democracia no es perfecta, pero es lo mejor que se ha inventado para que todos podamos coexistir y vivir. Cada día creo más en la ampliación del ser humano, en el respeto a la diversidad y en entender las diferencias.

 Te dedicas a disciplinas como la cocina y la jardinería, que son creativas pero requieren de técnica y estructura.

 La libertad no es desorden, la libertad no es anarquía. La libertad es también disciplina. Las sociedades libres son ordenadas y disciplinadas, todo el mundo sabe los valores que tiene que cuidar. Creo en la disciplina como aprendizaje, después de que uno la adquiere es más libre, porque puede empezar a inventar sobre ella, a combinar técnicas y las aplicas como si fuera un laboratorio. La cocina me encanta porque es como volver a ese cuenco familiar, a esos afectos del calor del horno. Las mujeres sabemos, y más cuando tenemos familia italiana, que hay todo un aprendizaje, es como una educación paralela, nos enseñan a cocinar: “esto se pela así, la receta de tu abuela es tal”. Hay una combinación emocional entre la técnica y las emociones, es un rito. Y a mí me encantan los ritos, es como volver a un mándala, siempre está ahí, es la celebración de lo que uno es.

 AU BISTROT: Encuentros por el mundo con caricaturistas de distintas luchas, participación en un documental francés Caricaturistes-Fantassins de la démocratie y la alfombra roja de Cannes que gracias al stilish y vestido de Oscar Carvallo, sus pisadas fueron las de Dorothy en el Mago de Oz.

 Atravesar la alfombra roja es aterrador. Es una locura colectiva, gente que quiere ver, fotógrafos, es una masa “hipermedia”. Cuando me bajé del auto, comenzó una especie de caminata lunar, empiezas a ver todo lento, todo te pesa. A mitad de la alfombra me quedé como ida, de repente me volteé y estaba Michel Kichka (ilustrador israelí), me vio, me puso el brazo y fue como una tabla de salvación en mitad del océano, subimos las escaleras y fue cuando cada uno pudo sacar un letrero, en mi caso: “SOS Venezuela”. Hay jaurías muy sofisticadas y esta es una. Menos mal que en Francia existe la Champagne, porque eso ha arreglado muchos problemas en la vida.

 ¿Quiénes son esos colegas en los que te encuentras o influyen en tu trabajo?

En París he trabajado mucho con Jean Plantu, quien es un pacifista, un ilustrador, caricaturista de Le Monde, tiene muchos años desarrollando el tema de la libertad de expresión, las tendencias bélicas, los extremismos religiosos. Hacer espacios de vida y tolerancia con el dibujo en estos momentos no es nada fácil. Él como personaje, como amigo, me ha marcado mucho y me ha entregado otra visión externa de lo que es la caricatura en el mundo.

Cuando conocí a cada uno de los ilustradores que salen en el documental de Caricaturistas Soldados de la Libertad me sensibilicé muchísimo. Te das cuenta de la problemática mundial en muchos países, donde hacer una caricatura se vuelve casi una penalidad enorme, por ejemplo, en Irán y Siria a caricaturistas que les han hecho atentados. En África no hay materiales, en las imprentas donde se hace el periódico los pisos son de tierra, personas que están haciendo cosas creativas con unas limitantes enormes. Te das cuenta de su lucha diaria, del ser humano por buscar sus libertades. Caricaturistas como Michel Kichka, que vive en Israel, (casi toda su familia, a excepción de su padre, murió en Auschwitz), es un hombre que trabaja el dibujo en pro de la paz, no reserva odio, sino que trata de alentar a la humanidad y de hacer entender que esos extremos son lo peor que le puede pasar a un ser humano. El mismo Ángel Boligan que es un ilustrador cubano, fruto de la revolución cubana, es un hombre extremadamente pensante que ha sufrido la falta de libertades en su país y ahora ejerce el dibujo en México, tiene la posibilidad de ver en el ojo de los dos mundos encontrados, lo bueno y lo malo.

SPECIALITÉS DE LA MAISON: En una primera etapa trabaja en silencio. Busca todos los archivos de ideas, imágenes de cosas, de vivencias; combina esos elementos y crea un concepto nuevo. Cuando ya tiene la idea que quiere plasmar, se relaja, coloca música y se sirve una copa de vino. Anda por la vida dando trazos al aire, un mundo paralelo que se relaciona con la realidad a través de un ojo entrenado para estar en el huracán.

 Me siento como una traductora de la supuesta realidad, a veces está muy enmascarada y necesita que todas esas capas se vayan quitando. Creo que el dibujo, el pensamiento, la creatividad son herramientas fundamentales para que se pueda develar todo lo que el mundo trata de esconder, los productos de vida que son engañosos. La caricatura trata de poner al desnudo una realidad incoherente en muchos aspectos. Una sociedad que a veces crece sin criterio profundo de pensamiento y de elegir lo que realmente le interesa para sus libertades.

Los humoristas siempre estamos ligados a la tragedia, porque somos personas muy sensibles y nos afecta que el mundo esté mal. Usamos la comedia, que es el humor, que es la risa, que es la inteligencia para hacer un chiste y darle la vuelta a esa tragedia y convertirla en algo más humano, más esperanzador. Cuando se aplica el humor hay siempre esperanza.

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 ¿Hay alguna imagen que seas incapaz de plasmar?

A mí me extraña algo, la gente ve la realidad y no le parece tan dura, pero ve la caricatura y dice “waoo qué dura, qué fuerte”. Me pregunto si a esas personas no les parece dura la realidad, el tema de la salud en Venezuela, que no haya insumos médicos. ¿Qué es más fuerte: el dibujo o la realidad? Y me respondo o me doy cuenta de lo importante que es el dibujo para mover la sensibilidad.

VIN DE TABLE: Es creyente de la humanidad y sensible a la injusticia. Se rodea de personas muy especiales. ¿En la amistad encuentra lo que le falta a la humanidad?

Es como un ecosistema, un regalo del azar y de lo espontáneo en la vida. La familia que está ahí porque conectaste con esa persona. Me molesta cuando no hay ese cuido a la sensibilidad humana. Es una constante en las personas que quiero me rodeen, que pueda contar algo que me sensibilice y lo puedan entender y no les parezca algo raro. Me parecen fundamentales los códigos de encuentro, y como es electivo, pues más aún.

 ¿Cuándo eres espléndidamente Rayma?

Este año que pasó decidí que iba a ser feliz, fue como una tarea a elaborar. Uno debe permitirse la vida espléndida y no estoy hablando de lo material, es permitirte un momento, ya sea con alguien que te quiere o hasta las mismas tristezas llevarlas a un cofre de complicidad. Vivo en un país con tantos problemas, pero decido ser feliz bajo esos parámetros que me tocaron, tampoco me voy a entregar a una tragedia. Creo que hay que ser espléndido con la vida, porque es mi tiempo y es el tiempo que me tocó. No va a haber otro.

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