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Stéphane Pompougnac y su propio ritmo (tras 14 discos del Hotel Costes)             

29 agosto, 2015
Por: Ramón Barreto / Fotografía: Mathieu Dortomb

Ícono de un movimiento que hizo del french touch el género más buscado en las veladas VIP del mundo. Su mezcla cadenciosa, plasmada en compilaciones para el célebre Hotel, ha embriagado con la misma facilidad a marajás, yuppies, herederas que solo usan rosado, aristócratas, políticos y coleados que solo sueñan con embeberse de una noche parisina

Pompougnac es portador de un carisma y una visión global del entretenimiento que le ha permitido crear un mundo que por la noche se viste igual. Es un mundo con la talla perfecta que pone algo de música mientras se maquilla, se calza unos tacones afilados, repite con el vestido que siempre le favorece y, además, demuestra tener temas de conversación al cambiar la copa de champaña vacía (sin que nadie se percate).

A diferencia de otros géneros electrónicos, el “lounge” se hizo popular a finales de los sesenta porque estimulaba la conversación y no escondía a sus criaturas en el estruendo. Un arma de doble filo para quienes solo guardan apariencia. Aquí los verbos ser y estar son la clave.

Tal como lo describe la editora inglesa Angelika Taschen en su guía sobre lo mejor de la ciudad luz: “El Costes da la impresión de ser un burdel de extrema elegancia, el aroma de sus velas rodea la penumbra del interior, una penumbra que se hace más densa por su música”.

Y todos quieren un pedazo de ese burdel para sí mismos, puede que al día siguiente ese mundo no se levante con resaca porque la música ya se llevó todos sus males. Si Jean Luis Costes representa el dios de lo chic-decadente y Phillipe Starck el artesano insigne del movimiento, pues Stéphane Pompougnac es el verdadero predicador, al ir de casa en casa, de evento en evento, sin que nadie se salve de sus “beats” y los repita como un mantra. El mensaje parece haber llegado a sus feligreses luego de 7 millones de discos vendidos y más de 14 CDs editados.

-¿Cuál es tu concepto de buena música?

-No existe una sola definición de música buena. Es muy difícil quedarse en una sola categoría o con una simple definición. La música simplemente es. Así que uno como DJ o seleccionador de estas pistas debe saber mucho de música, más allá de fronteras, ritmos o épocas.

Tengo años trabajando como compilador para el Costes, un lugar que se ha hecho famoso no solo como un destino de lujo en París, sino como un estilo de vida. El bar, la música, la decoración. Cada elemento es parte de un todo.

-¿Y el house sirve como caldo para lograr ese efecto? ¿Eso es lo que traes para este nuevo álbum como solista?

-Sí, éste vendría a ser mi tercer LP separado del trabajo con Costes. He aprendido en estos 25 años que uno no puede limitarse. Hay que escucharlo todo, soy un gran seguidor de la música latinoamericana, la de regiones específicas –el Caribe, la Polinesia, África…- y todo esto se resume en un “melange” de muchas cosas, muchos géneros, muchas formas de crear y sentir la música.

“Bloody French”, el nuevo disco, hace referencia a mis orígenes, este era el apodo que me daban otros DJs ingleses. Regreso con 10 pistas que van desde el up-beat hasta el house más denso. Cada canción evoca lugares exóticos y por los nombres te darás cuenta.

-¿Qué sientes cada vez que alguien te dice que su fiesta fue un éxito por tu música, por la estética que transmites como artista?

-Creo que es un bello cumplido. En realidad te das cuenta de que cada compilación tiene su propio ritmo y que se adapta perfectamente a muchas circunstancias. La música de Hotel Costes ha servido para fiestas, encuentros, desfiles de moda…

-Casi siempre ligado a la moda. Cada carátula podría salir en un editorial.

-Sí, es cierto. Desde el inicio me ha tocado estar junto con los creadores de moda más importantes, musicalizando sus eventos, creando el concepto que más se adapta en sonoridad a lo que presentan en sus colecciones. Esto me ha llevado a cruzar fronteras frecuentemente. Pisé el maravilloso Hotel Humboldt en Caracas una noche llena de fotografías de moda hace algunos años. Mi música la disfrutan los que también comparten una profunda afinidad por la moda, el arte y el diseño, y eso me alegra.

-¿Consideras que el “french touch” vive ahora más que nunca?

-Más allá de ese magnífico período de tiempo que me tocó vivir activamente, en el que pude sentir de lleno la música junto con sus grandes protagonistas en la movida nocturna de París, siento que la “buena música” es la que sigue más viva que nunca. Cada quien tiene sus ideas muy particulares, pero todo se resume en crear música bien pensada y agradable.

-¿Qué es para ti el lujo?

-Es también otro concepto complejo, sobre todo cuando abarcas tantos ámbitos que involucran siempre áreas como “lo mejor”, “lo más top”. El lujo puede ser condensado como un conjunto de elementos que cuentan diferentes historias, éstas dependerán de cada quien. Hay objetos de lujo, hay marcas de lujo y gente que paga o prefiere estas cosas. En mi opinión el verdadero lujo es hacer verdaderamente lo que deseas cuando deseas. Muchos suelen asociar el concepto de “lujo” con lo superficial, y sí puede que en parte lo sea. Para muchos otros el lujo es poseer algo antes de que sea finalmente comercializado para todo el mundo.

-Un día estás en Kyoto y a la mañana siguiente apareces en las Maldivas, ¿cuáles son tus secretos de buen viajero?

-Es cierto que el jet-lag no siempre ayuda, el tiempo también es otro lujo. No tengo una maleta muy estructurada y casi siempre debo correr a última hora para poder cumplir con los eventos en los que soy solicitado; de un día para otro, en ocasiones. Viajar en primera es una gran ventaja, puedes dejar ciertas cosas en casa. Evidentemente no puedo salir sin mi computadora, sin mi música. Pero cuando te quedas en un hotel de cinco estrellas en el que te sientes como en casa, sin duda, puedes viajar ligero.

-¿Cuál es la clave para crear espacios con personalidad? ¿Cómo hacer que cada fiesta sea un “momento”?

-Lo primero es que debes conocer a tu audiencia, a la persona que te está contratando, y hablo de conocerla realmente: ¿cuáles son gustos, de qué edades estamos hablando, quiénes asisten? Lo otro es entender el espacio como un todo: ¿será una galería, una pasarela, un gran evento bajo una carpa?

Siempre les pregunto si es música para una tienda, y si es así, qué quieren que logre: ¿Quiero que la gente reflexione, medite, sienta necesidad de bailar? ¿Todas las anteriores? Si es así, entonces lo siguiente es poner las canciones en una lista y a disfrutar.

La clave está en saber cómo tener una buena selección, actualizarse constantemente, no parar de oír lo que están haciendo en todo el mundo.

-¿Hasta la compilación infinito? ¿Cómo te ves en un futuro no muy lejano, aparte de con más millas viajeras acumuladas?

-Es muy complicado pensar en un futuro muy lejano. Por el momento salimos con “Bloody French” a principios de 2015 y a seguir con buena música allí donde la necesiten. Espero poder regresar pronto a Venezuela, comprendo todos los problemas por los que pueden estar pasando, así que mientras se solucionan, solo les digo que dejen la música en mis manos.