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Una cena inolvidable al estilo Taittinger en Miami

11 Noviembre, 2016
Por: texto y fotografías: Leonardo Dávalos

Si amas el buen champagne y el buen caviar, estoy seguro que amarás la experiencia gastronómica a la cual tuvimos el privilegio de asistir en el restaurant Zuma este verano pasado. La idea de nuestros amigos de Taittinger fue combinar en una elegante mesa privada del restaurante Zuma de Miami, los ingredientes inequívocos para disfrutar una exquisita cena: excelente comida, un grupo muy exclusivo de conocedores, Black River Caviar, todo aderezado con toda una gama de champagne Taittinger maravillosa

El resultado al cabo de 6 horas no muy es difícil de adivinar: una opulenta bacanal, de la cual todos salimos felices y contentos con el universo a dormir profundos en los brazos de Morfeo o de tu mejor compañía.

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Pero vamos a comenzar por el principio. Ser un editor y curador de un estilo de vida de lujo en Miami, es casi comparable a ser un chef de cuisine en Paris. Quiero decir que todas las condiciones y variables son favorables para desarrollar mi trabajo. Suena muy fácil a veces, eso de viajar a todas partes del mundo, comer lo que se te antoje y beber champagne 24/7. Si muy glamoroso es cierto. Pero siempre están las situaciones en que los detalles o circunstancias fallan y las cosas no salen como deberían ser. Y uno vive problemas y frustraciones como cualquier mortal.

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Pero en el caso de la invitación que nos cursaran nuestros amigos de Taittinger a cenar a Zuma para vivir en una noche The Art of Celebrating, no hubo ninguna decepción ni descuido. Todo, desde el momento en que el nos recibieron con una copa de Champagne Taittinger Brut la Française, mientras probamos blinis con una cucharita de Black River Caviar Siberian, intuimos iba a estar a la altura de nuestras expectativas y del mas exigente de los paladares.

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Luego momentos después comenzamos por una pequeña entrada de Tartar de salmón y atún en galletas de arroz, con un delicado topping de Black River Caviar Oscietra, acompañado de Champagne Taittinger Prélude Gran Crus. Ese comienzo auguró una exitosa velada.

La mesa decorada con un gusto exquisito, sentó esa noche a un grupo de 18 elegidos y afortunados, dentro de los cuales nos encontramos Pedro y yo. Una singular experiencia es tener frente a tí seis copas de champagne vacías, que esperan ser llenadas a medida que van cambiando los platos del menú. El cual para nuestra alegría y asombro incluía todo, todos los mejores productos de la carta de Zuma. En total 12 platos para un pairing con seis diferentes variedades de champagne Taittinger.

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En el primer bocado de atún y salmón, los sabores un tanto grasosos de los mismos, combinan perfectamente con la acidez del Champagne Taittinger Prélude, porque crea un balance armonioso que va de la mano con el sabor mas intenso del caviar Oscietra.

Luego vinieron los primeros platos, Sea Bass Sashimi con yuzu, trufas y salmón; y el Grouper Tempura con chili fresco y cebollas rojas. Ambos platos combinando en su punto con el Pinot Noir presente en el Champagne Prélude.

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El segundo plato dice mucho sobre el espíritu bacanal de la velada. Una selección especial del Chef de Zuma de sashimi, sushi, maki, con Black River Caviar siberiano. Realmente espectacular y decadente al combinarlo con la perfección de notas del Champagne Taittinger Comtes de Champagne Rosé 2006. Un matrimonio perfecto con las notas de brioche y avellanas de este elixir del Olimpo. Este junto a su versión en Blanc de Blancs son -debo confesarlo aquí- mi debilidad cuando se trata de champagne Taittinger.

Luego vendrían los platos fuertes en una tercera ronda. King Crab cangrejo con mantequilla de ponzu y lima; Pollo bebé horneado con cebada; Mushroom Hotpot, una cacerola con setas salvajes a la cual le agregan trufa fresca, y el Black Cod marinado en miso y jengibre. Todo esto aderezado con el Champagne Taittinger Prestige Rosé, en el cual el intenso y vibrante sabor del Pinot Noir, maridan bien con las notas mas delicadas del Chardonnay y Pinot Meunier, presentes en este ensamble.

Y cuando ya parecía, que estábamos cercanos al final, apareció una tropa de cuartos platos con Langosta asada con mantequilla shiso ponzu; Shiitake Mushrooms con ajo y mantequilla de soya, y el famosísimo plato estrella, Wagyu Ribeye con wasabi fresco. Por supuesto que todos estos platos estrellas debían ser acompañados por lo mejor de la carta de Taittinger: Champagne Comtes de Champagne Rosé 2006, realizado en su totalidad con uvas Gran Cru, únicamente producido de añadas excepcionales. Su composición de un 30% de Chardonnay proveniente de los mejores viñedos de Côte des Blancs, y el Pinot Noir (70%) de la montaña en Reims. De ahí su calidad excepcional.

Aún con el sabor del caviar, la langosta y el Rosé 2006 en mis manos –sin muchas ganas de cambiarlo- nos advirtieron que llegaban los postres. Si has estado en Zuma, sabes que la degustación de postres es absolutamente pecaminosa y decadente. Así que o te retiras antes de que venga la fuente de placeres, o te quedas y pruebas un poquito de cada uno. Sorbetes, dulces, chocolates, frutas, aderezadas con el último de la noche. El Champagne Taittinger Nocturne Sec. Dulce con dulce. Quizás yo me hubiese preferido quedar con mi Comtes de Champagne Rosé, pero hay que probarlo todo para ampliar nuestros conocimientos y fronteras. Sino cómo llegaría a saber lo que prefiero?

La experiencia culinaria perfecta cerró con una café y unas infusiones con petit fours para mantener esta memorable cena en nuestros registros culinarios.

www.taittinger.com