Heinz Berggruen sentía que sus pinturas respiraban cuando se mostraban al público. La exposición de Picasso, Klee y Matisse en el PAMM da vida a esa convicción, recogida en una de las paredes del museo. Picasso–Klee–Matisse: Masterpieces from the Museum Berggruen revela cómo el placer de reunir arte encuentra su sentido en la posibilidad de que otros lo descubran.
Asistimos al preview y la impresión fue contundente. Por la calidad de las obras, desde luego, pero también por un montaje muy bien resuelto, que permite apreciar cada pieza y seguir las relaciones entre ellas. Picasso, Klee y Matisse encabezan una reunión que incluye a Cézanne, Braque y Giacometti, junto con obras de la colección del PAMM. La abundancia de grandes nombres se sostiene en lo esencial: lo que ocurre al encontrarse frente a sus trabajos.
Traer a Miami una colección de esta calidad es un acontecimiento importante para la vida cultural de la ciudad. Para el público local, significa poder encontrarse con obras fundamentales del arte moderno que habitualmente requerirían un viaje a Berlín. El PAMM abre esa posibilidad y, con ella, la de regresar, detenerse en una pieza y descubrir otra en una segunda visita. Un acceso que da sentido a la convicción de Berggruen: el arte necesita compartirse.
Detrás de ese encuentro está el marchante, editor y coleccionista que construyó una de las grandes colecciones de arte moderno del siglo XX. Y cuya curiosidad también encontró expresión en pequeños libros que merecen su propia pausa.


Una vida entre ciudades y artistas
Nacido en Berlín en 1914, en una familia judía, Berggruen emigró a Estados Unidos en 1936 para escapar de la persecución nazi. Estudió en California y trabajó en el San Francisco Museum of Modern Art antes de establecerse en París después de la guerra. Allí abrió una galería especializada inicialmente en grabados de artistas modernos y desarrolló vínculos cercanos con varios de los creadores que marcarían su colección.
Durante décadas, su gusto fue tomando forma entre amistades, descubrimientos y afinidades persistentes. Picasso y Klee ocuparon un lugar central, acompañados por Matisse, Giacometti, Braque y Cézanne. Reunir sus obras implicaba seguir distintas respuestas a preguntas que atravesaron el arte moderno: cómo representar un cuerpo, construir un espacio o liberar al color de la obligación de describir.
Berggruen regresó a Berlín en 1996 y, en 2000, vendió su colección al Estado alemán. Aquella mirada personal se convirtió en el núcleo del Museum Berggruen, que forma parte de la Neue Nationalgalerie de Berlín, la Nueva Galería Nacional.


El arte también cabe en un bolsillo
Entre los descubrimientos que más nos interesaron están las plaquettes, las publicaciones que Berggruen produjo para su galería. Pequeñas, alargadas y reconocibles, tenían un formato pensado para caber en un sobre postal o en el bolsillo de una chaqueta. Una decisión práctica que también construía identidad.
Entre 1952 y 1980 realizó sesenta y siete de estos catálogos. Muchos incorporaban portadas con litografías originales de los artistas que exponían y textos introductorios de escritores y poetas. Acompañaban las exposiciones, difundían el programa de la galería y circulaban más allá de sus paredes. Cada uno podía sentirse como una obra en sí misma: un objeto donde imagen, papel, formato y palabra estaban cuidadosamente relacionados.
Para quienes hacemos una revista, resulta especialmente atractivo detenerse en esa manera de entender la edición. La publicación prolongaba el encuentro con el arte y adquiría una presencia propia. Podía enviarse, guardarse, coleccionarse y volver a abrirse mucho después de que una exposición hubiera terminado.
Las plaquettes también revelan la amplitud del programa de Berggruen. Junto a Picasso y Matisse aparecían artistas entonces menos conocidos por el público francés, como Klee y Kurt Schwitters, o aspectos menos difundidos de figuras establecidas, como los paisajes pintados por Dora Maar.
Su relación con el papel tenía raíces familiares: su familia había tenido un negocio de papelería en Berlín. En el París de la posguerra, Berggruen encontró un territorio propio en los libros de arte, los grabados y las obras sobre papel. Esa sensibilidad editorial también atravesó su manera de coleccionar.


Grandes obras, preguntas compartidas
La presentación en el PAMM se organiza alrededor de géneros como el retrato, los interiores, el paisaje y la naturaleza muerta. Esa estructura permite seguir temas que reaparecen en manos de distintos artistas y observar cuánto puede cambiar una imagen sin abandonar del todo su punto de partida.
Entre las obras figuran Portrait de Jaume Sabartés (1904), del período azul de Picasso, y La Lecture (1953). Casi medio siglo separa ambas pinturas: una distancia que permite pensar en la persistencia del retrato dentro de una trayectoria de transformaciones incesantes.
Matisse está presente con obras como Intérieur d’Atelier à Nice (1929) y el recorte Éléments végétaux (1947); Klee, con Landschaft in Blau (1917). A ellos se suman Portrait de Madame Cézanne, realizado hacia 1885, y las inconfundibles figuras alargadas de Giacometti.
El montaje acompaña esa diversidad con claridad. Durante el preview, la fuerza del conjunto y el interés de las piezas individuales mantuvieron nuestra atención: una exposición capaz de convocar por sus nombres y sostener la visita por sus obras.


Compartir una mirada
La incorporación de trabajos de Diego Rivera, Joaquín Torres-García y Wifredo Lam, pertenecientes al PAMM, amplía la conversación hacia América Latina. En Miami, esas relaciones adquieren una cercanía particular: viajes, migraciones e intercambios culturales forman parte tanto de la historia del arte como de la vida cotidiana de la ciudad.
Las curadoras Natalie Zimmer, del Museum Berggruen, y Maritza M. Lacayo, del PAMM, sitúan así la colección en un contexto que permite descubrir nuevas afinidades.
Y entonces vuelve aquella idea de Berggruen: las pinturas respiran al mostrarse en público. Después de recorrer la exposición, la frase encuentra una dimensión concreta. Las obras que alguien eligió, reunió y conservó quedan abiertas a otras miradas. También aquellos pequeños libros, concebidos para viajar dentro de un sobre o un bolsillo, siguen encontrando lectores.
Picasso–Klee–Matisse: Masterpieces from the Museum Berggruen se presenta en el Pérez Art Museum Miami del 29 de octubre de 2026 al 28 de febrero de 2027.







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