KID-SUPER-MIAMI-SHOW

KidSuper lleva la moda al estadio

29 junio, 2026
Por: Pedro Maal / fotografías BFA

Al presentar por primera vez su desfile principal fuera de París, Colm Dillane convirtió Miami en el escenario de una colección que entiende el fútbol como un lenguaje capaz de unir culturas.

Hay desfiles que presentan una colección y otros que cuentan una historia. La propuesta Spring/Summer 2027 de KidSuper pertenece claramente al segundo grupo.

Por primera vez desde que la firma comenzó a desfilar dentro del calendario oficial de París, su fundador Colm Dillane decidió trasladar la pasarela a otro lugar: Nu Stadium, en Miami. La elección no respondió a una estrategia de marketing ni a un simple cambio de escenario. Responde a una idea mucho más personal. Para Dillane, el fútbol nunca ha sido únicamente un deporte. Ha sido una forma de conocer el mundo.

Mucho antes de que KidSuper se convirtiera en una de las marcas más observadas de la moda contemporánea, el diseñador ya repetía el mismo ritual en cada ciudad que visitaba: buscar una cancha, un balón y un grupo de desconocidos con quienes jugar un partido. Durante noventa minutos desaparecen los idiomas, las diferencias culturales y las nacionalidades. Solo permanece el juego.

Esa experiencia cotidiana terminó convirtiéndose en el concepto central de la colección.

Fundada en Brooklyn como un proyecto creativo donde conviven moda, pintura, cine, música e ilustración, KidSuper siempre ha entendido la ropa como un vehículo para contar historias. No sorprende que Louis Vuitton recurriera a Colm Dillane para colaborar en una de sus colecciones masculinas tras la desaparición de Virgil Abloh. Su trabajo nunca ha consistido únicamente en diseñar prendas, sino en construir universos culturales.

La nueva colección recibe el nombre de Resenha, una palabra brasileña que hace referencia a todo aquello que rodea un partido de fútbol: las conversaciones, las bromas, los recuerdos y los encuentros que ocurren antes y después del juego. No habla del resultado, sino de la comunidad que nace alrededor de él.

Ese espíritu atravesó todo el proyecto. Más de cincuenta artistas de diferentes países participaron en el desarrollo de la colección, aportando referencias culturales, técnicas y lenguajes visuales propios. En lugar de representar identidades nacionales de forma literal, KidSuper propuso un diálogo entre ellas. Como ocurre en un equipo, cada voz conserva su personalidad mientras contribuye a una creación colectiva.

La ropa refleja esa misma diversidad. Uniformes reinterpretados, prendas de inspiración deportiva, ilustraciones, bordados y construcciones textiles convivían en una colección vibrante que evita caer en el cliché futbolístico. El balón nunca fue el protagonista. Lo es la idea del encuentro.

Miami terminó siendo el escenario natural para esa conversación. Coincidiendo con el mayor torneo de fútbol del planeta, la ciudad se convertido en un punto de referencia que mezcla deporte, moda, música, arte y entretenimiento. Presentar la colección en Nu Stadium, hogar de Inter Miami, permitió que el contexto formara parte del propio desfile.

Y así ocurrió. Desde antes del inicio se respiraba una energía poco habitual en una pasarela. Tambores, cánticos, banderas y familias ocupaban las gradas mientras el ambiente recordaba más a la previa de una gran final que a una semana de la moda. Esa atmósfera acompañó todo el recorrido de la colección y alcanzó uno de sus momentos más emotivos cuando los modelos aparecieron junto a niños, evocando la tradicional entrada de los jugadores al campo antes de un partido internacional.

Más que abandonar París, KidSuper decidió ampliar el territorio donde puede existir una pasarela. La moda dejó de ser un espectáculo observado desde la distancia para dialogar directamente con la cultura que la inspiró.

Quizá esa sea la verdadera lección de este desfile. Durante años la industria buscó legitimidad en las capitales de la moda. Hoy muchas de las propuestas más interesantes buscan algo diferente: relevancia cultural. Y pocas imágenes lo resumen mejor que una colección presentada en un estadio de fútbol, donde el lujo deja de hablar de exclusividad para hablar de conexiones humanas.