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The Drexel Miami Beach, un nuevo capítulo culinario

11 febrero, 2026
Por: Leonardo Dávalos / fotografías cortesía The Drexel

En una ciudad donde los restaurantes cambian con la velocidad de las mareas, hay lugares que prefieren evolucionar con intención. The Drexel, el querido restaurante ubicado dentro de The Esmé Hotel en la esquina de Española Way y Drexel Avenue, inicia una nueva etapa culinaria que no busca reinventarse con estridencia, sino afinar su identidad con precisión y claridad.


El cambio no es superficial. Es estructural.

Bajo la dirección de Chef Jarrod Huth, COO of Culinary de Think Hospitality, y con la ejecución diaria del Chef de Cuisine Derek Carressi, The Drexel presenta ahora un menú inspirado en las regiones costeras de Italia: directo, expresivo y profundamente respetuoso del ingrediente. Aquí no hay excesos innecesarios. La filosofía es clara: dejar que la técnica o el producto —pero nunca ambos compitiendo— definan el plato.

Chef Huth lo resumió esa noche con una frase sencilla pero reveladora: “Everything in the menu is either technique driven or ingredient driven.” No ambas cosas a la vez, no fuegos artificiales, no complejidad superpuesta. En esa declaración hay una claridad casi clásica: o el plato nace del dominio técnico —como una pasta perfectamente ejecutada donde la proporción lo es todo— o nace de la calidad absoluta del producto, que no necesita disfraz. Esa distinción se percibe a lo largo de la cena. En la ensalada de lechugas de Homestead, el ingrediente es protagonista. En la mafaldine cacio e pepe, la técnica sostiene la experiencia. En el branzino, el respeto por el producto define el resultado. Esa coherencia conceptual es lo que le da identidad real al nuevo capítulo de The Drexel.

Huth trae consigo una formación que incluye cocinas de altísima exigencia como The French Laundry y Per Se, donde la disciplina y la precisión son religión. Carressi, por su parte, aporta una ejecución italiana honesta, cotidiana y viva. El resultado es un programa culinario que se siente refinado, pero no rígido; sofisticado, pero nunca distante.


Una cocina de fuego, estación y territorio

La nueva propuesta abandona influencias mediterráneas amplias para enfocarse en un Coastal Italian hiper estacional. Pastas hechas en casa, pizzas al horno de leña, preparaciones al carbón y una sección vegetal que no funciona como acompañamiento, sino como protagonista.

Trabajando de cerca con agricultores, pescadores y pequeños proveedores, cada plato nace de la calidad del producto. Esa intención se percibe desde el primer bocado.


Nuestra experiencia: una noche que comenzó suave y terminó memorable

La noche que fuimos a conocer el nuevo menú, lo primero que nos envolvió fue el ambiente. The Drexel conserva esa atmósfera cálida y acogedora que lo ha convertido en favorito del vecindario. El servicio es atento pero sin pretensiones, elegante pero cercano. Se siente natural. Sin ostentación. Uno entra y, en cuestión de minutos, se siente en casa.

Comenzamos con un padellino con ricotta y miel, delicado y reconfortante, seguido de un refrescante citrus cured kanpachi, donde la toronja y el aceite de oliva siciliano construyen un equilibrio brillante. La crispy polenta con salsa arrabiata y pecorino romano aportó ese contraste perfecto entre textura y picante controlado.

En la mesa, una muy fresca ensalada de lechuga de Homestead con radish y vinagreta italiana nos recordó que, cuando el producto es correcto, la sencillez es suficiente.

Mientras tanto, disfrutamos de un Fatalone Gioia del Colle Primitivo Riserva 2020, proveniente de viñedos familiares italianos —un detalle que conecta con la filosofía del restaurante y que resuena especialmente con nosotros. La carta de vinos, cuidadosamente curada, privilegia productores boutique y bodegas con historia real, no etiquetas de moda.


El momento en que la madera y el carbón toman el control

Luego llegaron las estrellas del horno y la parrilla.

Una impecable pizza margherita con fior di latte, albahaca y aceite de oliva —tan sencilla como debe ser—, unos extraordinarios gnocchi de langosta de Maine con tomates secos, miel y un White Gold Parmigiano Reggiano que elevaba cada bocado, y la imprescindible mafaldine cacio e pepe, ejecutada con esa pureza que solo funciona cuando la técnica está bien dominada.

Y entonces, el fuego.

Un prime ribeye con chimichurri perfectamente sellado, un jugoso whole Green Circle chicken, y un delicado Spanish branzino que demostraba el enfoque costero del menú. Los acompañamientos no fueron secundarios: herb roasted mushrooms llenos de profundidad y unas olive oil whipped potatoes que literalmente acarician el paladar.

Todo se sintió coherente. Todo tenía intención.


El final que confirma el carácter

El cierre fue tan contundente como el resto de la cena.

Un delicado olive oil cake de pistacho y naranja, ligero pero profundamente aromático.

Y un emocionalmente decadente chocolate soufflé con salsa inglesa, de esos que justifican regresar solo por él.


Un restaurante llamado a quedarse

The Drexel nació originalmente del equipo creativo detrás de Mandolin Aegean Bistro como un espacio “for locals, by locals” dentro del encantador entorno histórico de los años 20 que define Española Way. Hoy, en esta nueva etapa, reafirma ese espíritu pero con una dirección culinaria más precisa y madura.

El programa de bebidas, liderado por Alejandro Chavarria, complementa perfectamente la cocina, especialmente durante el ya consolidado Sunset & Sip (5–7 PM), que sigue posicionando al restaurante como punto de encuentro natural al caer la tarde.

Pero más allá de la técnica, los nombres y la evolución conceptual, lo que realmente importa es esto: uno sale de The Drexel con ganas de volver.

Y cuando un restaurante logra eso —sin artificios, sin exageraciones, solo con cocina honesta y bien ejecutada— está en camino de convertirse en un clásico de Miami.