World of Wonder: el futuro del lujo en travel retail

19 marzo, 2026
Por: Team Complot / fotografías: Rodrigo Gaya - Alex Tamargo

Hay eventos que intentan recrear el mundo; otros, más ambiciosos, construyen uno propio por una noche.

Eso fue, en esencia, World of Wonder, la experiencia creada por Executive Retail Shops en Casa Neos: una sucesión de escenarios cuidadosamente diseñados para sugerir —más que explicar— hacia dónde se dirige el universo del travel retail de lujo.

La noche se desplegaba como un itinerario sin necesidad de abordar ningún avión. Desde el primer momento, lo que dominaba no era tanto la narrativa conceptual como la sensación: una mezcla de sofisticación despreocupada, abundancia y ese tipo de lujo que, cuando está bien ejecutado, se siente más vivido que exhibido.

El público acompañaba esa idea. Invitados de Miami y Palm Beach —empresarios, perfiles del mundo de la aviación privada, rostros conocidos— se movían entre los distintos ambientes con naturalidad, como si cada uno encontrara su propio ritmo dentro de la experiencia. Hubo incluso un guiño pop con la presencia de Erin Lichy, Abe Lichy y Kiki Barth, que aportaron un momento inesperadamente lúdico entre ruletas, cabina de DJ y barra.

Pero más allá de los nombres, lo que definía la noche era el recorrido.

Una Vespa detenida en algún punto entre la nostalgia y el Mediterráneo se convertía en fondo inevitable de fotografías. Más adelante, un espacio inspirado en La Habana recreaba una cierta idea del tiempo detenido: tabacos torcidos a mano, Old Fashioneds bien medidos y el sonido constante de fichas cayendo sobre la mesa de ruleta. En otro extremo, un salón de inspiración parisina cerraba el recorrido con postres flambé y espresso martinis, como si la noche necesitara un último gesto de indulgencia.

Todo estaba pensado para ser explorado, pero también para ser habitado.

Y en ese habitar, los detalles importaban. La generosidad —y calidad— de la propuesta gastronómica y líquida no pasaba desapercibida. Entre todas las opciones, el flujo casi inagotable de Dom Pérignon se convertía en una constante silenciosa de la velada. A su alrededor, una cuidada selección de espirituosos —entre cognacs, whiskies, tequilas y rones premium— acompañaba la experiencia, junto a tabacos artesanales y estaciones de coctelería que exploraban desde clásicos bien ejecutados hasta combinaciones más contemporáneas, incluyendo cafés fríos y degustaciones de mezcal.

Detrás de esta puesta en escena estaban el fundador de Executive Retail Shops, Philippe Dray, y su presidente, James Mullaney, presentes durante la velada. Más que presentar un concepto, lo que proponían era una idea clara: transformar el acto de comprar en una experiencia, desplazando el foco del producto hacia la vivencia.

Había también algo deliberadamente escenográfico en la forma en que se invitaba a interactuar con los objetos: perfumes, tabacos, pañuelos, sombreros… no como vitrinas, sino como excusas para participar, para tocar, para fotografiar. Un lujo menos estático, más cercano a la experiencia que al objeto.

En el fondo, World of Wonder no intentaba ser una presentación tradicional. Era, más bien, una insinuación: una forma de mostrar que el futuro del retail vinculado a la aviación privada no pasa solo por lo que se vende, sino por cómo se vive.

Y esa noche en Miami, entre música, fuego, copas llenas y conversaciones cruzadas, la idea quedó clara sin necesidad de explicaciones.