WOMA MIAMI WYNWOOD

WOMA: arquitectura holandesa y espíritu latinoamericano en Wynwood

28 octubre, 2026
Por: Pedro Maal / imágenes cortesía WOMA

En una ciudad donde los nuevos desarrollos inmobiliarios parecen competir constantemente por alcanzar mayores alturas, WOMA Miami propone llamar la atención de otra manera: a través del color, la arquitectura y una relación más cercana con la vida urbana.

Durante una reciente presentación en Wynwood Norte, a la que asistieron desarrolladores, arquitectos y profesionales vinculados al sector inmobiliario de Miami, tuvimos oportunidad de conocer WOMA, un proyecto residencial y de usos mixtos que reúne talento latinoamericano y europeo en una de las zonas de mayor transformación de la ciudad.

La maqueta captó inmediatamente nuestra atención. Una composición de volúmenes de diferentes alturas, fachadas de colores y espacios que parecen abrirse hacia el entorno revelaba una aproximación arquitectónica poco convencional para Miami. Había algo reconociblemente holandés en aquella propuesta: una manera de entender la arquitectura no solamente como un objeto que ocupa un terreno, sino como parte de un sistema urbano donde los edificios, las calles y las personas establecen relaciones.

Detrás de WOMA se encuentran la desarrolladora ecuatoriana Uribe Schwarzkopf, el estudio de arquitectura holandés MVRDV y una figura inesperada en el origen de esta historia: la diseñadora boliviana Rosita Hurtado.

Una historia que comienza con Rosita Hurtado

Antes de convertirse en un proyecto inmobiliario, el terreno donde se levantará WOMA formaba parte de las propiedades de Rosita Hurtado en Wynwood Norte.

La diseñadora, cuya trayectoria ha estado vinculada durante años a Miami, poseía cuatro parcelas en el vecindario y tenía interés en desarrollar un proyecto capaz de relacionarse con su identidad y su evolución.

Su participación introduce una dimensión especialmente interesante. WOMA no surge únicamente de la búsqueda de una oportunidad inmobiliaria, sino también de la relación de una creadora con un lugar y de su deseo de imaginar nuevas posibilidades para él.

La conexión con la moda y los textiles terminaría convirtiéndose en uno de los elementos conceptuales del edificio. No es una referencia casual: antes de que sus murales, galerías y restaurantes lo transformaran en uno de los barrios más reconocibles de Miami, Wynwood tuvo una importante actividad industrial vinculada a la confección.

En el nuevo desarrollo, Rosita Hurtado contará con un atelier y una sede para su actividad creativa, integrados en la arquitectura del conjunto.

Así, una historia personal termina formando parte de una propuesta urbana de mayor escala.

De Ecuador a Miami, pasando por Rotterdam

WOMA representa la llegada al mercado estadounidense de Uribe Schwarzkopf, una desarrolladora ecuatoriana con una extensa trayectoria y una relación particularmente interesante con la arquitectura contemporánea.

La empresa ha colaborado con reconocidos estudios internacionales, apostando por proyectos donde el diseño arquitectónico ocupa un lugar central.

Para su debut en Miami eligió a MVRDV, la firma fundada en Rotterdam por Winy Maas, Jacob van Rijs y Nathalie de Vries, conocida por una arquitectura que combina experimentación formal, investigación urbana y una utilización expresiva del color.

En WOMA, esa sensibilidad europea se encuentra con el contexto latinoamericano de Miami.

El arquitecto Kobi Karp participa como architect of record, aportando su conocimiento de las condiciones urbanas, normativas y constructivas locales.

Durante la presentación, celebrada en un espacio próximo al futuro desarrollo, tuvimos oportunidad de conocer la propuesta en presencia de representantes de la desarrolladora y del propio Karp, junto a invitados relacionados con la arquitectura y el mercado inmobiliario de la ciudad.

Más allá de los aspectos comerciales, lo que resultaba interesante era observar cómo distintas sensibilidades culturales habían encontrado un lenguaje arquitectónico común.

El color como arquitectura

En WOMA, el color no parece un elemento añadido al final del proceso de diseño. Forma parte de su identidad desde el comienzo.

Las fachadas combinan tonalidades y patrones que evocan tejidos, estableciendo una conexión con el universo creativo de Rosita Hurtado y con la memoria industrial del vecindario.

Pero también existe una referencia al Wynwood contemporáneo, donde el arte urbano ha convertido las superficies de los edificios en parte de la expresión visual del barrio.

MVRDV interpreta estas influencias mediante una composición de volúmenes que se desplazan, se superponen y generan diferentes relaciones entre interiores y exteriores.

El resultado, al menos en la maqueta y las imágenes presentadas, posee una cualidad poco frecuente: el edificio tiene una personalidad visual definida sin depender exclusivamente de su altura o de una silueta espectacular.

Es una arquitectura que busca distinguirse, pero también establecer conexiones con el lugar donde se inserta.

Y aquí aparece una de las características más reconocibles de cierta tradición arquitectónica holandesa: la voluntad de explorar qué puede aportar un edificio a la ciudad, más allá de resolver las necesidades de quienes lo ocupan.

Un edificio que quiere formar parte del barrio

WOMA contempla 163 residencias, además de espacios comerciales, áreas de trabajo y lugares destinados a actividades creativas.

Sin embargo, uno de sus aspectos más interesantes se encuentra en la organización de los espacios compartidos y en su relación con el entorno.

El proyecto incorpora una plaza elevada, conexiones peatonales y áreas que buscan prolongar la actividad urbana hacia el interior del conjunto.

La idea es que el edificio no funcione como una isla residencial desconectada de su vecindario, sino como una pieza capaz de participar en la vida cotidiana de Wynwood Norte.

En ese recorrido también aparece un detalle que reúne dos nombres importantes del diseño italiano: una escalera revestida con mosaicos de Bisazza que incorporará un diseño de Fornasetti.

Es una intervención que introduce otra escala de lectura, donde arquitectura, artes decorativas y espacio urbano se encuentran.

Naturalmente, habrá que esperar a que el proyecto esté construido para comprobar cómo funcionan estas relaciones en la práctica. La verdadera integración urbana no depende solamente de una intención arquitectónica, sino de cómo las personas terminan utilizando los espacios.

Pero resulta estimulante encontrar un desarrollo que, desde su concepción, se plantea esa posibilidad.

Wynwood y el desafío de transformarse

Durante las últimas dos décadas, Wynwood ha experimentado una de las transformaciones urbanas más visibles de Miami.

Lo que comenzó como un distrito industrial y de almacenes encontró una nueva identidad gracias a artistas, galerías, iniciativas culturales y emprendedores que descubrieron posibilidades en espacios que otros habían dejado atrás.

Con el tiempo llegaron los restaurantes, las tiendas, los hoteles y, finalmente, los grandes desarrollos inmobiliarios.

Es una evolución que plantea preguntas inevitables.

¿Cómo conservar el carácter de un barrio cuando precisamente ese carácter se convierte en uno de sus principales atractivos comerciales? ¿Qué lugar queda para la creatividad independiente cuando el valor del suelo aumenta y cambian las condiciones que originalmente permitieron su desarrollo?

WOMA no puede resolver por sí solo esas contradicciones, pero su propuesta parece reconocer que la arquitectura contemporánea tiene una responsabilidad que va más allá de construir nuevas superficies habitables.

La presencia de espacios creativos, la referencia a la historia textil y la intención de establecer conexiones con la calle son decisiones que apuntan en esa dirección.

Su verdadero valor dependerá de cómo esas ideas se traduzcan en la vida cotidiana del edificio y de su entorno.

Una nueva conversación con la ciudad

Al observar la maqueta de WOMA durante aquella presentación, lo que permanecía en nuestra memoria no era una cifra ni una característica inmobiliaria particular.

Era la sensación de estar frente a una arquitectura que intentaba establecer una conversación con su entorno.

Una propuesta donde el color tiene memoria, donde la moda encuentra una expresión arquitectónica y donde una desarrolladora latinoamericana confía en la mirada de un estudio holandés para imaginar una nueva pieza de Miami.

Quizás esa sea la dimensión más interesante de WOMA.

En una ciudad acostumbrada a reinventarse, el desafío no consiste únicamente en construir algo nuevo, sino en encontrar maneras de hacerlo sin perder de vista aquello que ya existe.

Wynwood seguirá cambiando. La pregunta es qué clase de ciudad irá apareciendo a medida que lo haga.