Shelborne-opening

The Shelborne by Proper, diseño, cócteles y glamour en Miami Beach

29 mayo, 2025
Por: Team Complot / fotografías Diana Zapata BFA

Collins Avenue recuerda. Y el pasado jueves 1 de mayo, su memoria se reactivó con la reapertura del histórico Shelborne, ahora renombrado como The Shelborne by Proper. El hotel, inaugurado originalmente en los años 40, regresa a escena tras una restauración que superó los 100 millones de dólares. Y lo hizo con una fiesta tan cuidada como concurrida: sofisticada, animada, sin excesos innecesarios.

El Art Deco sigue presente —como era de esperar—, pero ahora con una narrativa contemporánea: líneas depuradas, texturas cálidas, una estética más contenida donde el dorado cede protagonismo a materiales nobles y tonos suaves. La paleta elegida recurre al verde empolvado, al rosa tenue y a la madera, creando ambientes que invitan más a quedarse que a posar.

En la piscina, esa que alguna vez definió postales de época, una coreografía acuática de las Aqualillies aportó una dosis justa de nostalgia escénica. Vintage con ironía, cuando se hace bien, funciona.

Entre los asistentes influencers de distintas órbitas y figuras del circuito cultural local. Un público variado, pero con algo en común: ganas de ver hacia dónde se mueve esta nueva versión de Miami Beach.

Dentro del hotel, Pauline —el restaurante insignia, liderado por el chef Abram Bissell, galardonado con estrella Michelin— ofreció una muestra de su propuesta: cocina elegante, sin pretensiones teatrales. En el lounge Little Torch, los cócteles también marcaron el tono de la noche, especialmente un espresso martini con tequila reposado y coco que se repitió más de una vez.

El nuevo Shelborne no busca reinventar Miami Beach, pero sí conversar con ella desde otro lugar: menos ostentoso, más intencional. La fachada se conserva, pero los interiores cuentan una historia distinta. Desde la playa hasta los pasillos, el proyecto propone una experiencia donde el diseño no solo decora, sino que narra. Y en esa narrativa, quizás, se insinúe hacia dónde se encamina el lujo en la ciudad.